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El restaurante Albarracín, realizado por Classico45

El restaurante Albarracín, realizado por Classico45
Proyecto de rehabilitación y acondicionamiento realizado por Classico45.
El restaurante Albarracín presenta su nueva imagen de la mano de profesionales que han buscado plasmar en la obra los elementos típicos de la tierra y el sabor y gusto por lo bien hecho.

De la tierra. Nombre aragonés. Proyecto aragonés. Y producto aragonés.

El restaurante Albarracín situado en el centro de la ciudad de Zaragoza que cuenta con más de 30 años de trayectoria, es un restaurante especializado en comida tradicional aragonesa que en los últimos años se ha preocupado por actualizar su cocina hasta conseguir unas recetas que aúnan tradición y vanguardia. A raíz de esta evolución en su oferta gastronómica, a Maite Barra y Juanjo Banqueri, sus propietarios, les surge la necesidad de adaptar el espacio a dicha oferta.

El objetivo del proyecto era conseguir un espacio cálido y acogedor, pero que también mantuviese la esencia del pueblo que le da nombre, para esto se ha trabajado con materiales específicos de la zona de Teruel, con la intención de crear esta unión entre espacio y cocina.

Materiales como el yeso de Albarracín, de aspecto arcilloso característico de la zona, utilizado como revestimiento en las fachadas de las construcciones de dicha localidad. En este proyecto se ha trasladado a las paredes interiores de las salas y a los techos de los aseos que acompañados de una iluminación cálida nos ayuda a generar espacios acogedores.

Otro de los materiales protagonistas en este proyecto es la madera de roble. Aporta al espacio calidez y calidad al mismo tiempo, de este modo y combinada con las tonalidades anaranjadas del yeso de Albarracín se consigue un espacio amable que nos transmite serenidad.

El trabajar con la madera en 2 acabados (roble natural y roble teñido oscuro) nos ayuda a diferenciar los espacios, generando ambientes más neutros para las zonas de paso en roble teñido, como son la recepción y acceso al restaurante principal, el acceso a los baños y el acceso  al salón reservado de la planta baja. En las salas el roble natural junto con el yeso de Albarracín nos aportan mayor luminosidad. Otro de los materiales de origen aragonés empleados en este proyecto es la piedra de Calatorao utilizada en la fachada del restaurante.

Esta fachada, que formalmente queda conectada con el local contiguo realizado también por Classico45 en 2013, tiene un gran ventanal que recoge la puerta acristalada y nos deja entrever lo que vamos a encontrar en el espacio de entrada.

Este espacio, trabajado en roble oscuro, destaca por el mobiliario a medida que integra un banco tapizado y un vano decorativo, en las tonalidades anaranjadas claves en el proyecto. El alistonado vertical nos separa de la caja de la escalera que da acceso a la planta baja del local.

Separando el espacio de entrada de la sala principal nos encontramos dos grandes puertas de suelo a techo que mediante unas aperturas nos dejan entrever el interior de la sala, en la cual la madera tiene un gran protagonismo, utilizada en suelo, forrados, alistonados e incluso en un entramado decorativo en el techo. En la planta baja, la zona del reservado y los baños son trabajados utilizando los mismos recursos que encontramos en la sala de la planta superior, alistonados y forrados en madera de roble combinados con tonalidades anaranjadas.

«El objetivo: conseguir un espacio actual, cálido y acogedor, adaptado al siglo XXI que ayude a poner en valor el nombre del restaurante Albarracín»

MOTIVOS DECORATIVOS Y MOBILIARIO:

La elección del mobiliario y la iluminación han sido puntos clave en el proyecto. Todo el mobiliario ha sido diseñado por el equipo de Classico45 a excepción de la sillas. En este aspecto se han decantado por el modelo Moon Light de Capdell diseñada por Gabriel Teixidó, en tonos anaranjados que se asemejan a los colores característicos de Albarracín, aplicados tanto en la tapicería como en la estructura ayudando a su integración con el entorno.

Como lámpara principal se ha elegido el modelo Ginger de Marset diseñado por Joan Gaspar, una pieza realizada en chapa de roble con un módulo cóncavo metálico que aloja la luminaria, de aquí surge la fuente de iluminación de forma indirecta, este modelo se ha utilizado en diferentes versiones, de suspensión, de sobremesa, como aplique de pared y como suspensión con brazo.

Las mesas fueron diseñadas por el equipo de Classico45 y fabricadas a medida. En las mesas redondas del salón principal se incorporó una chapa metálica central, creando una conexión con la lámpara.

Otra de las características que le da personalidad al proyecto ha sido contar con la colaboración artística de Lorena Domingo Aliaga, artista zaragozana afincada en Madrid, quién desarrolló una obra exclusiva para este proyecto basada e inspirada en el pueblo de Albarracín. Esta intervención abarca una obra principal realizada sobre metacrilato retro iluminado, un paisaje del pueblo de Albarracín, situada en la bajada de las escaleras.

Además realizó una serie de platos cerámicos pintados a mano con detalles referentes a la localidad, los cuales nos acompañan a lo largo de todo el proyecto.

Classico45 una vez más presenta un proyecto muy trabajado, en el cual, los materiales,los tratamientos formales y los detalles decorativos transmiten armonía, logrando así el objetivo del proyecto: un espacio agradable en el cual disfrutar de la gastronomía.

C/ Baltasar Gracián,850005
Zaragoza
T. 976550696

www.classico45.com

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