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Entrevista a Borja Iglesias

Entrevista a Borja Iglesias
Es uno de los futbolistas de moda de la Liga Española.

Su gran temporada en su estreno en Primera División, junto a su carisma y personalidad, le han llevado a conocer lo que es la popularidad, también, fuera de los campos de fútbol.

Su paso por Zaragoza supuso una gran proyección profesional y personal para él y, ahora, disfruta de uno de los mejores momentos de su vida.

Entrevista por Jorge San Martín
Fotos por Marcos Cebrián

Tu progresión en los últimos dos años ha sido muy rápida. ¿Soñabas con estar jugando en Primera División a día de hoy? Soñar, lo he soñado toda la vida, pero es cierto que, viendo como estaban yendo mis últimos años de carrera, lo veía complicado. Pero siempre soñé con llegar a Primera División aunque no sé si tan bien como me siento ahora.

Porque es cierto que tu llegada a la élite se produjo tarde… Sí. Mi objetivo habría sido llegar antes, a pesar de que hay jugadores de muchísimo nivel y no es sencillo ir escalando en las categorías. La verdad es que me estaba encontrando muy bien en el filial del Celta y no terminaba de llegar una oportunidad como la que buscaba.

¿Alguna vez dudaste de tus posibilidades? La verdad es que nunca me han faltado las ganas de llegar, la esperanza, esa ilusión por seguir creciendo… Estoy muy contento porque, al final, ha merecido la pena. Supongo que alguna vez dudé. Algún día en el que algún partido fue muy mal o en el que no me tocó jugar, seguro que se me pasaría por la cabeza. Pero me debió durar muy poco, porque apenas lo recuerdo.

¿Te sientes preparado para ir a la selección española? Que yo esté preparado o no, lo veríamos en el caso de que yo estuviese allí. Soy consciente de la realidad y del nivel que tienen muchos jugadores. Sé que no es nada sencillo entrar. Yo intento estar lo mejor posible y totalmente predispuesto a que, si algún día recibo una llamada, ir e intentar aportar el máximo, aprender y seguir creciendo para aprovechar la oportunidad, si se acaba dando.

«Mi paso por Zaragoza
fue un máster avanzado en todo»
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¿Tu paso por Zaragoza te cambió la vida? Para mí fue un máster avanzado en todo. En lo deportivo, fue una situación totalmente nueva. Estaba cien por cien en un equipo profesional que buscaba un objetivo muy claro y ganas de crecer, y era la misma situación que yo tenía como jugador. Sabiendo la dificultad que tenía, yo creía que me iba a costar más. Caí muy bien en la ciudad, no solo por el reconocimiento deportivo sino como “personaje público”. Llegas a la ciudad y la gente te tiene cariño, te aprecia desde el inicio, te apoya y te da ese impulso que, para afrontar un reto importante y bonito como era para mí, te hace tener más fuerza.

¿Por qué crees que conectaste tan bien con la gente? Es increíble. Estoy muy agradecido porque cada vez que voy recibo mucho cariño de la gente de Zaragoza. Me siento muy querido por la ciudad. Me paran, me tratan con mucho amor y no sé hasta qué punto soy capaz de agradecerlo como me gustaría. Pero la verdad es que no sé cuál es el motivo. Caí muy de pie, llegué a un equipo donde necesitaban un nuevo delantero y yo intenté ser cercano, cariñoso, devolver ese amor que me llegaba a mí, y creo que eso fue lo fundamental.

¿Cómo eres dentro del vestuario? Pocas veces he hablado de esto. Yo creo que la gente con mi forma de ser abunda bastante, por lo menos en los sitios donde he estado. Me considero una persona muy exigente consigo misma, sobre todo, pero también con el que tiene al lado. Creo que cuando
todos damos el máximo y vamos hacia un bien común, las cosas suelen salir bien. Cuando eres así, te exiges y tratas con cariño lo que tienes, lo que has conseguido y lo pones al servicio de los demás, acerca un poco al éxito. También soy una persona que no le gusta perder, que se enfada cuando pierde, pero me dura diez minutos. Tengo muy claro algo que, conmigo, han hecho siempre. Cuando he necesitado algo, siempre me han echado un cable, y si yo tengo la posibilidad de hacerlo, lo hago con todo lo que pueda aportar dentro de mi corta experiencia.

¿Te consideras un líder? No soy de esas personas que suele dar las arengas ni ese tipo de cosas que se suelen ver como funciones de líder, pero creo que en cierto modo sí que, de otra forma, intento aportar siempre hacia el bien del grupo. Dentro de un vestuario no hay solo un líder, ni dos, creo que es algo que se puede compartir y que, cuando más se trabaje entre todos, más fácil es sacar provecho.

Da la impresión de que se te da bien resolver conflictos. ¿Es así? Sí, es una situación que me gusta. Tanto vivirla como aprender de ella. Seguro que en situaciones de este tipo me he equivocado muchas veces y he dicho algo que en un momento no era lo adecuado, pero soy una persona que mide sus palabras, que intenta ser respetuoso y, cuando lo haces de esta forma, es sencillo que al final llegues a un entendimiento.

¿Cuál ha sido tu mejor momento, hasta ahora, en Primera División? Me quedo con mi primer gol porque es algo que tenía guardado dentro con mucho cariño. Si algún día llegaba, tenía una celebración para mi abuelo, que hace años que se fue. A él le encantaba el fútbol, era una persona que
siempre estuvo ligada a este deporte como forma de vida y conmigo fue muy cariñoso y siempre estuvo cuando lo necesitaba. Cuando se fue, pensé en dedicarle un gol en Primera División y lo he podido cumplir.

¿Eres supersticioso? Poco. Sí que tengo una rutina, pero más para sentirme a gusto, tranquilo, pero no es algo que, si no lo hiciese, ya pensaría que las cosas no van bien. Cuando me preparo, siempre me visto la parte izquierda del cuerpo primero, pero es para buscar la concentración y ser consciente de que estoy preparándome para algo importante, el tiempo que me regalo a mí mismo antes de los partidos.

¿Y el apodo de El Panda, de dónde viene? Partió del Celta. El último año empezamos muy bien la Liga, hicimos una temporada muy buena y, a partir del inicio, salió la canción de “Panda” de Desiigner, y empezamos a identificarnos con el panda, a utilizar el emoticono en las redes y se hizo bastante viral en el fútbol español. Al año siguiente, como me tocó jugar en Segunda, varios comentaristas me regalaron el mote de El Panda.

También te regaló un panda David Broncano, en el programa La Resistencia. ¿Qué tal te lo pasaste? Muy bien. Es un programa que está teniendo éxito y yo lo he notado mucho. Desde que fui, me paran y me reconocen más. Es algo bonito y me lo pasé muy bien, me trataron genial. Fue una experiencia chula porque soy fan del programa.

Yo estaba esperando que le respondieras algo a Piqué, que metió mucha caña al Espanyol… Cada uno enfoca su momento como le apetece. La vedad es que yo iba sin ningún tipo de prejuicio ni idea, como un folio en blanco, y a disfrutar de lo que pasase, sin intención de nada.

¿Siempre te tomas la vida con sentido del humor? Intento hacerlo, aunque también es cierto que tengo mis momentos y que, cuando algo no me gusta, lo defiendo y no tengo problema en generar un debate para
intentar solucionarlo. Cuando las cosas se ponen serias, se hablan. Pero intento tomarme la vida con alegría porque, siempre que lo he
hecho así, me ha ido mejor, he sufrido menos y he disfrutado más. Lo que tiene menos gracia es lo que está pasando en Cataluña en los últimos tiempos.

¿Cómo vives, recién llegado a Cataluña, este momento de tensión política y social? Es una situación curiosa porque, cuando llegamos mi pareja y yo, sí que hablamos mucho de a ver cómo estaba el ambiente y cómo lo podíamos notar en el día a día. La vedad es que lo hemos notado poco. Cuando te pones a ver la televisión o lees alguna noticia parece que Cataluña esté más enfrentada de lo que realmente lo está. Cada uno tiene sus ideales y los promueve como quiere y eso me parece perfecto. A partir de allí, lo bueno que tiene España es que luego hay que ponerlo en común y lo que salga será lo adecuado para todos. Nosotros no lo hemos notado mucho y se vive muy bien en Barcelona. No hay que tener miedo a venir a esta ciudad por si pasa algo porque llevo aquí desde julio y no he visto nada.

¿Crees que la política se está “futbolizando”? En política hay momentos de tensión, no sé si al nivel que se puede ver en un campo de fútbol, porque nosotros estamos a plenas revoluciones y no tenemos tiempo ni para pensar. En ese sentido, los políticos tienen algo más de tiempo y creo que el hecho de que se hable y se debata es algo bueno para todos, pero sin que se nos vaya de las manos.

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