El vino sin artificios ni tecnicismos junto al Retiro
Para disfrutar del vino no es necesario recitar denominaciones de origen, reconocer una docena de aromas con los ojos cerrados, ni manejar un vocabulario lleno de tecnicismos. En Caiño basta con sentarse, dejarse aconsejar y tener ganas de descubrir vinos diferentes.
Situado a la altura del número treinta y cinco de la calle Ibiza, a orillas del madrileño parque del Retiro, este moderno wine bar ha conseguido crear una fórmula cercana, divertida e informal, que nos adentra de lleno en el apasionante universo vinícola. Una filosofía que, desde su apertura en 2023, ha atraído tanto a aficionados experimentados, como a quienes todavía están empezando a explorar todo lo que puede esconderse dentro de una copa.
Un proyecto avalado por los Premios Gastronómicos de Madrid y la Guía Repsol
El proyecto atraviesa ahora uno de sus mejores momentos y es que Caiño ha sido reconocido en la décima edición de los Premios de la Academia Madrileña de Gastronomía dentro de la categoría de vinos y licores. Un galardón que se suma al Solete de la Guía Repsol y confirma su posición como una de las direcciones más interesantes para disfrutar de un buen vino en Madrid.
Más de cien referencias con alma, historia y pequeñas producciones
La selección de Caiño reúne más de un centenar de referencias procedentes de pequeñas bodegas, productores artesanos y proyectos difíciles de encontrar en los circuitos comerciales habituales. No se trata de una colección estática, sino de una bodega viva que se renueva con frecuencia y refleja el contacto directo del equipo con viticultores y elaboradores.
Detrás de muchas de estas botellas hay historias vinculadas al paisaje, al respeto por el viñedo y a la identidad de cada territorio. Relatos que aquí se cuentan de una manera sencilla, evitando tecnicismos innecesarios y dejando que el vino sea el verdadero protagonista.
Coincidiendo con el reconocimiento de la Academia Madrileña de Gastronomía, Caiño estrena además un servicio de venta de vinos para llevar. De esta forma, los clientes podrán continuar la experiencia en casa y hacerse con algunas de las etiquetas más especiales de su bodega.
Una oportunidad perfecta para descubrir proyectos pequeños, probar uvas menos conocidas o encontrar esa botella diferente con la que sorprender en una cena.
Catas sin barreras y divulgación cercana
Las catas temáticas son otra de las grandes señas de identidad del establecimiento y llegan esta temporada con nuevos horarios y dos formatos diferentes. Los viernes, a las 18:30 horas, se celebra «Cata», una sesión en la que se prueban hasta seis vinos especialmente seleccionados. Los sábados, a las 13:30 horas, llega el turno de «Cata y Moja», una experiencia más gastronómica que combina cinco vinos con cuatro bocados.
La propuesta está abierta a todos los públicos y no hace falta contar con experiencia previa ni conocer las principales regiones vinícolas del mundo. El objetivo es precisamente eliminar barreras y demostrar que se puede aprender sobre vino en un ambiente relajado, ameno y participativo.
Cocina de siempre pensada para compartir y armonizar con cada copa
Aunque el vino marca el ritmo, la cocina de Caiño también tiene mucho que decir y su carta apuesta por elaboraciones de siempre que han sido pensadas para compartir mientras van llegando nuevas copas a la mesa.
La gilda donostiarra es uno de esos bocados que abren el apetito desde el primer momento. La intensidad salina de la anchoa se encuentra con el ligero picante de la piparra y la jugosidad de la aceituna en una combinación sencilla, directa y tremendamente adictiva. También merece la pena probar los boquerones en vinagre aliñados al estilo Doña Tomasa, servidos con patatas fritas Bonilla a la Vista. El contraste entre la frescura del pescado, el punto ácido del aliño y el crujiente de las patatas convierte esta propuesta en una compañera ideal para blancos ligeros, espumosos o vinos con marcada personalidad atlántica.
La ensaladilla representa esa cocina tradicional que nunca pierde vigencia. Cremosa, equilibrada y perfecta para colocar en el centro de la mesa, funciona especialmente bien para prolongar la sobremesa mientras se descubre alguna de las referencias de la bodega.
Y para quienes prefieran sabores más intensos recomendamos probar el steak tartar, cortado a cuchillo y cuidadosamente aliñado. Un plato con carácter, capaz de entenderse tanto con tintos ligeros como con vinos naturales o elaboraciones de mayor estructura.
El final dulce llega con una tarta de chocolate casera de textura semi líquida que resulta golosa, envolvente y difícil de abandonar hasta que desaparece la última cucharada y que se encarga de poner el broche perfecto a una experiencia en la que beber y comer van siempre de la mano.
Caiño democratiza el vino en un ambiente desenfadado
Tres años después de abrir sus puertas, Caiño consolida una idea tan sencilla como necesaria que se resume en acercar el vino a todo el mundo. Su reciente premio, el estreno de la tienda y el nuevo impulso de las catas demuestran la evolución de un espacio que ha sabido crecer sin perder su carácter próximo y desenfadado, porque aquí se puede entrar para tomar una copa después del trabajo, compartir varios platos, asistir a una cata o pedir consejo para llevarse una botella especial a casa. Todo sin discursos incomprensibles, normas rígidas ni miedo a equivocarse.
Y es que en Caiño el mejor vino no es necesariamente el más caro, el más conocido o el que acumula más puntuaciones, sino aquel que consigue despertar la curiosidad, contar una historia y hacer que nos apetezca pedir otra copa.
CAIÑO
Ticket Medio: entre 20€ y 40€
Calle de Ibiza, 35, 28009 Madrid
T. 910 60 72 80
Catas: viernes a las 18:30 horas y sábados a las 13:30 horas








