Cecilia Gessa. La directora de cine que no pide permiso para contar lo que verdaderamente importa.

por Cristina Domenech

La cineasta Cecilia Gessa

¿Qué ocurre cuando un sentimiento guardado durante años ya no puede contenerse más?

«Una conversación pendiente», el nuevo cortometraje de Cecilia Gessa y su productora Gessas Producciones, que se estrenó el 7 de marzo en la sección oficial del Festival de Málaga, plantea esta pregunta en el contexto de una amistad masculina.

Con Carlos Bardem y Salva Reina como protagonistas, este cortometraje de 12 minutos explora territorios poco transitados en el cine español: el amor no correspondido entre amigos, la soledad en compañía y el peso demoledor de lo que nunca nos atrevemos a decir.

Cecilia, llevas más de quince años frente a una cámara como actriz y ahora estás firmemente al otro lado. ¿Qué fue lo primero que pensaste cuando pasaste de que te dirigieran a dirigir tú? ¿Y lo segundo?

Una felicidad inmensa. Quiero más. Y así hasta hoy.

Gessas Producciones ha producido 26 proyectos audiovisuales sin una sola subvención ni ayuda institucional. ¿Es una declaración de principios, una estrategia de supervivencia o simplemente llevas muy mal que alguien te diga lo que tienes que hacer?

Ahora es una declaración de principios. Lo he intentado, pero no ha sido posible. No me molesta que me propongan; otra cosa es que me impongan.

Tu filmografía es un mapa de los territorios que la sociedad prefiere no visitar: el aborto, la violencia de género, la bisexualidad tardía, elecofeminismo. ¿Cómo decides cuál es el siguiente tema “incómodo” que merece una historia?

El tema me elige a mí. Me impacta, me duele, me emociona o me enerva. Cuando algo me provoca una sensación que necesito entender, compartir o visibilizar, sé que ahí hay una historia.

Carlos Bardem, Cecilia Gessa y Salva Reina en el set de «Una conversación pendiente»

«Una conversación pendiente» pone el foco en la vulnerabilidad emocional masculina, en lo que los hombres callan. ¿Fue difícil convencer a alguien del sector de que eso era una historia que valía la pena contar? ¿O el escepticismo vino de otro lado?

No he encontrado resistencias porque es mi proyecto. Los coproductores están precisamente porque creen en lo que quiero contar y en cómo quiero contarlo: de manera sencilla, que no simple. Ahora se lleva más lo experimental, así que el tiempo dirá cómo se recibe. Acabamos de empezar la distribución y los primeros feedbacks son muy interesantes. En cualquier caso, me siento muy orgullosa de mi nuevo “bebé”.

Elegiste una habitación de hotel en el casco antiguo de Cuenca con vistas a la Hoz del Huécar como escenario. Una habitación que, según tus propias palabras, debía ser "casi invisible". ¿Cómo se construye la tensión dramática en un espacio que deliberadamente no quiere llamar la atención?

Con trabajo de mesa. Es decir, sentarnos y conversar sobre lo que buscamos, lo que queremos trasmitir, dónde se encuentran y hacia dónde van. Hay una historia tras esta conversación. Para que haya un presente en esta relación tiene que haber un pasado. Y por supuesto, esta conversación va a modificar, sí o sí, el futuro de ambos.

Carlos Bardem y Salva Reina son dos energías muy distintas sobre el escenario. ¿Hubo algún momento del rodaje en que la química entre ellos te sorprendiera incluso a ti?

Constantemente. Son maravillosos por separado y juntos se potencian. Verlos dar vida a Santi y Raúl es un auténtico privilegio.

Dices que tus historias nacen de una "pulsión". ¿Puedes describir cómo es ese momento? ¿Llega de golpe o va gestándose en silencio, como las conversaciones de tus personajes?

Cada proyecto nace de una forma distinta, sensación o motivo, pero la pulsión siempre está ahí, alerta. Mi motor es la ilusión; es mi vitamina y mi impulso. Hay temporadas que estoy mucho más creativa que otras, pero cuando se da, lo aprovecho al máximo.

La autofinanciación te ha dado libertad creativa total, pero también implica que el riesgo económico recae enteramente sobre ti. ¿Hay algún proyecto que hayas tenido que enterrar por falta de financiación, y sigues pensando en él?

Varios. Siempre por financiación. Por eso es fundamental aliarse con otras productoras u empresas. No llegué con un pan bajo el brazo, así que toca trabajar como si no hubiera un mañana. Menos mal que trabajadora soy un rato.

¿Cuánto ha cambiado realmente la industria audiovisual española para las mujeres en los últimos diez años, y cuánto sigue siendo, en el fondo, decorado?

Empezó como una reivindicación fuerte, luego se convirtió en moda y ahora casi tienes que agradecer tu espacio. Si no te apoyan quienes deben hacerlo, terminas luchando contra un sistema diseñado para unos pocos privilegiados. Aun así, me alegra que cada vez más mujeres podamos ocupar el lugar que queremos y contar nuestras historias desde nuestra propia mirada. Porque no existe una única mirada femenina: cada mujer tiene la suya. Y esa diversidad es, precisamente, nuestra mayor fortaleza.

¿Cuánto ha cambiado realmente la industria audiovisual española para las mujeres en los últimos diez años, y cuánto sigue siendo, en el fondo, decorado?

Sí, puede ocurrir. Hay proyectos que se convierten en panfletos. El equilibrio está en encontrar el tuyo propio, sin sacrificar ni el mensaje ni la calidad artística.

Los protagonistas: Carlos Bardem y Salva Reina

Hablas de la "soledad en compañía" como uno de los grandes males de la era de la hiperconexión. ¿Tú misma te has sentido así alguna vez? ¿Y cómo se combate eso cuando tu trabajo implica estar permanentemente en contacto con equipos tan grandes?

Sí, me he sentido así muchas veces. Estoy aprendiendo a no cargar con lo que otros proyectan. No es fácil; requiere trabajo y, en ocasiones, terapia.

Tienes 11 premios en tu trayectoria, entre ellos el Premio Rayo Verde de la Academia de Cine y Greenpeace. ¿Cuál es el reconocimiento que más te ha emocionado y por qué?

Todos me han emocionado porque son reconocimientos reales. Me hacen sentir orgullosa, algo que no siempre es fácil siendo tan exigente conmigo misma. Son un refuerzo magnífico para seguir adelante.

El estreno en la Sección Oficial del Festival de Málaga es un hito importante. Cuando piensas en la posibilidad de llegar a los Goya, ¿qué parte de ti se emociona y qué parte de ti intenta no hacerse ilusiones?

Sí, es importante y me hace especial ilusión que el estreno sea en el Festival de Málaga, por la visibilidad y porque creo sinceramente que es un arranque idóneo para cualquier proyecto. Llegar a los Premios Goya ilusiona, claro que sí, pero no depende únicamente de que la película lo merezca; intervienen muchos factores. Lo tengo en mente, pero no lo convierto en meta para no frustrarme si no sucede. Se puede hacer un recorrido sólido y valioso por festivales nacionales e internacionales sin necesidad de una nominación.

El estreno en la Sección Oficial del Festival de Málaga es un hito importante. Cuando piensas en la posibilidad de llegar a los Goya, ¿qué parte de ti se emociona y qué parte de ti intenta no hacerse ilusiones?

Habla de muchos silencios, actuales y atemporales, en tono de comedia y basados en hechos reales. Estoy terminando el guion junto a mi amiga y coguionista Bea Poey.

Como empresaria independiente en la industria cultural española, ¿cuál es el consejo que le darías a una directora joven que está empezando y que aún cree que el sistema le va a abrir las puertas si trabaja bien?

Que no se rinda y que no pierda la ilusión. Siempre hay una alternativa, aunque no sea la soñada. Lo importante es no perder el foco.

Cecilia Gessa y el equipo de rodaje

Tu cine habla de lo que “se vive en silencio o en los márgenes”. En tu propia vida, ¿hay algo que aún no te has atrevido a contar en una película?

Muchísimas cosas. Lo vivido es mi tesoro. Haber tenido una vida rica en experiencias —y la edad— también tiene sus ventajas. Y aún me queda mucho por delante.

Si tuvieras que elegir entre el aplauso del público en una sala llena y una nominación a los Goya, ¿con qué te quedarías sin pensarlo dos veces? Y si lo piensas dos veces, ¿cambia la respuesta?

El aplauso de una sala llena mientras recibo mi Goya.

Has llegado a decir: "Con o sin apoyo, voy a seguir haciendo lo que más me gusta, crear." ¿Hay algún día en que esa convicción flaquea, aunque sea un momento?

Siempre hay momentos de bajón. Suelen durar 24 horas. Después analizo, valoro opciones y salgo con un nuevo proyecto. Curiosamente, de los peores momentos nacen las mejores ideas.