Celia Monedero: La vida tras “Skam”

Sin duda una de las series españolas más originales y que más impacto de los últimos años fue “Skam”, donde se mostraba de una manera creíble y veraz el día a día de un grupo de chicas de un instituto español, y que ha servido para dar a conocer a la joven actriz Celia Monedero, una de las actrices con más futuro de nuestro sector audiovisual.

Desde Beandlife Magazine hemos querido charlar con esta talentosa y extrovertida actriz, que tras el éxito de “Skam”, afronta una nueva etapa profesional.

¿Por qué decidiste dedicarte al mundo de la interpretación, algo en particular hizo que quisieras dedicarte a ello? Desde que era bien pequeña siempre tuve una forma de expresarme diferente al resto. Sí que es verdad que yo siempre he sido muy sensible y tal y veía que en la sociedad pues te paran un poco los pies cuando lloras o cuando gritas más de la cuenta, o cuando eres más “histérico”. Es la palabrita a la que llaman, sobre todo, a las mujeres. Las mujeres si nos enfadamos somos histéricas pero los hombres pueden gritar, pueden pegar y pueden hacer los que le dé la gana. Entonces yo vi en la interpretación una forma de expresa todo eso y canalizarlo en forma de arte. Porque, al final, es un espacio seguro donde puedes expresar lo que sientes sin que te paren los pies. Además, todo está escrito entre comillas. No va a ver una desgracia mundial si tú te enfadas o si lloras que igual, en otra circunstancia de la vida, sí pasa que no puedes llorar en determinadas circunstancias por lo que nos han impuesto. No estoy defendiéndolo, pero sí hay algo ahí que muchas veces no viene bien hacerlo. En cambio, en actuación, puedes hacerlo. 

La parte emocional de la persona se reprime… Totalmente y, de hecho, en la sociedad, hay una cosa que es que se castiga la vulnerabilidad. Sin embargo, a mí me parece que la vulnerabilidad es lo más bonito del ser humano. Es lo que nos hace humanos, pero se castiga y desde pequeño te llaman “llorón”, te dicen que “te ahogas en un vaso de agua”. Se ríen de ti por ser vulnerable. Y, sin embargo, en nuestra profesión la vulnerabilidad es oro. 

¿Dirías que de tu profesión el elemento principal es la vulnerabilidad? Diría que el elemento principal es la generosidad y, dentro de la generosidad, se incluye la vulnerabilidad porque el estar delante de las personas, es también generoso. Se incluye tanto la vulnerabilidad como el estar para y por tu compañero de escena y para y por el público. Estar por y para la gente que te pueda estar viendo porque, para mí, el teatro o la actuación, el audiovisual y todo, tiene un hito del arte. 

Entonces, ¿podríamos definir el teatro como una herramienta para aleccionar y para hacer reflexionar al público? La verdad es que sí es verdad esto que dices, de que el teatro es una herramienta para aleccionar al público pero, a la vez, no estoy tan de acuerdo. No intenta aleccionar al público de algo, no intenta dar una lección al público, lo que intenta es dar al público cualquier cosa. Es dar cualquier cosa. Puede ser entretener, puede ser hacerles pensar de algún tema en concreto, puede ser que no se sientan solos que esto pasa mucho. El teatro y el audiovisual están para hacer ver al espectador que no está solo y que puede pasar un buen rato sin pensar en sus problemas de la vida, evadirse y a la vez centrarse en algo muy importante. 

¿Dónde comenzaste tus estudios de interpretación? Yo comencé a los 14 años en la escuela Primera Toma. Está en Puerta de Toledo (Madrid). Al principio, he de especificar, que había una cosa que me encantaba de la escuela. El viaje de vuelta, a las diez de la noche, con las luces de la noche en el bus 3 que te lleva por todo Madrid, me hizo apreciar la vida. Me fui dando cuenta de que el teatro es eso. El teatro y la interpretación de todo tipo es darte cuenta de que hay belleza en todo, en las pequeñas cosas y en todo. Vi que apreciando la vida y creciendo yo, crecía también mi actriz. Entonces gracias a que Primera Toma me ayudó muchísimo a crecer como persona. Yo, a los 14 años, estaba muy perdida. De hecho, yo no sabía que quería dedicarme exactamente a esto hasta tarde. También el que hubiese algún lugar donde expresarme y también por esto de que ves, de repente, videos de pequeña y ves que tienes un montón de videos actuando y dices “madre mía, ¿pero esta era yo?”. Yo en los teatros del colegio nunca fui, en estas obras que hacíamos en navidades, María. Era mi cruz, siempre pastora. Era como, “¡ponme de ángel al menos!”. 

¿Qué has aprendido del personaje de Viri que te haya ayudado? La lucha, el quererse a uno mismo, lo que es y el aceptar que no hay por qué fingir. Quien te quiera te va a querer tal cual eres. Eso me parece clave porque cuesta a veces y sientes que tienes que fingir. “¿Quién no ha fingido en época de instituto?”. Yo, por ejemplo, que mi primer beso fue en Skam, en pantalla además con Fer ósea con Alejandro. En mi instituto era como o te callabas o fingías que sí que te habías besado. Luego lo veo y digo “¿por qué hacía estas cosas?” Por agradar, por quedar bien, porque no se rían de ti y tal. Claro, yo en ese momento, a los 14 años así no entendía muy bien por qué lo hacía. Me sentía mal después de fingir eso. Luego te ves de mayor y dices “¿para qué?” Porque además las personas a las que se lo decía en mi vida no las he vuelto a ver y, encima, eran las primeras que se reían de mí. Se iban a reír si les decía que me había dado un pico que si no les decía que me había dado un pico. Son cosas que nos imponemos siempre. No hay que fingir.

¿Hubo momentos complicados durante el rodaje? Para mí todos los momentos fueron fáciles porque disfrutaba. No lo definiría como difícil ni nada porque para mí no era difícil estar en un rodaje durante muchas horas porque a mí me gustaba. Al final, si te gusta, todo se te hace fácil. Por ejemplo, sí hubo algunas veces que, sobre todo en la tercera temporada, había rodajes duros de estar un día llorando entre comillas. Porque, claro, es a veces complicado meterse en la piel de una persona que sufre tanto e interpretarlo y tener, por ejemplo, un día entero de escenas de estar mal. Acabas cansadísimo, pero a gusto. No acabas “¡oh qué difícil ha sido!” Porque, aunque no quedes contento a veces, que a mí eso sí me ha pasado, de por ejemplo no quedo contento con una escena. Sobre todo, que era mi primer trabajo además así que imagínate. Fue como “Jo, qué mal me ha salido esta escena, podría haberlo hecho mejor”. Con el tiempo te das cuenta de que no, no podrías haberlo hecho mejor. Simplemente lo hiciste y ya está. Con el tiempo te das cuenta que ni las escenas más difíciles son difíciles porque, al final, no es un caos si tú piensas que no lo has dado todo en una escena. 

Es un trabajo en equipo en el que uno os apoyabais a otros… Sí, importantísimo esto. Toda actuación, toda interpretación, es en equipo siempre. Pero no solo con tus compañeros de escena sino en equipos con todos porque los de vestuario también porque no se tienen en cuenta, ni a los de vestuario, ni a los de maquillaje… Hay pequeñas parcelas que nunca se tienen en cuenta y que no se da cuenta la gente de lo importante que son en un rodaje. De lo importante que es tener, por ejemplo, un vestuario acorde con el personaje y lo tranquilo que nos dejan a los actores el ver que es en equipo, que no pasa nada si tú fallas. No hace falta que tú actúes genial y que lo claves todo siempre porque se puede salvar entre todos. Lo único que es importante es la historia y que tú no estés bien en una escena pues bueno, vale, pero la historia se está contando gracias a todo el equipo que hay detrás. 

¿Por qué crees que Skam España consiguió conectar tan bien con el público joven? Pues porque, al final, el público joven está harto de ver siempre las mismas series en la que todo es perfecto, en las que no hay ni un puñetero grano, en las que nadie expresa sus problemas del día a día… No hay naturalidad. Hay una parte en los adolescentes que es la parte primordial por la que se creó “Skam”: se sienten incomprendidos. Yo me sigo sintiendo incomprendida y tengo veintiún años, ya no soy adolescente. 

La salud mental y psicológica sigue siendo un tema estigmatizado socialmente… Yo ahora acabo de hacer un laboratorio para una obra de teatro que es contra la anorexia y hemos estado debatiendo todos esos temas. Y es que, muchas veces, se piensa que tú lo eliges, que tú solo quieres estar delgada, que tú tal, que eres una “niñata” que lo tiene todo y te dicen “no, pero come”. Claro, el cáncer no se elige, ellos no pueden elegir curarse. Vamos a ver, entiendo esa perspectiva y entiendo que es verdad que hay menos probabilidades de uno de hacerlo. Pero también entiende que una persona no elige estar en la mierda, sin poder salir de su casa porque se muere de la ansiedad. No lo eliges. Hay una cosa que últimamente está aumentando tanto porque, claro, ahora nos enfrentamos encima a algo que nunca ha ocurrido que es el coronavirus. Es normal que ahora estemos en una ansiedad continua y que haya aumentado esa tasa pero, por favor, haced caso. Es algo que para mí es super importante, que el arte de voz a este tema de la salud mental que está tan estigmatizado y que la gente piensa que son tonterías. Hay datos científicos de que hay muchos factores que, por genética, te toca también. Hay muchos factores que tú no eliges. Te quiero decir, de verdad, que la gente eso no lo entiende. Tú no eliges estar mal. Verónica Forqué, por ejemplo, ¿crees que ella ha elegido? No y es que, encima, fue de las únicas personas que habló de verdad de que tenía depresión en los medios y de que lo estaba pasando mal. No de las primeras sino de las únicas y me parece que nadie lo habla porque hay una vergüenza que está en la sociedad que te impide mostrarlo. Me vi ayer “Kika” la de Almodóvar que salía ella y es ver el cambio y cómo tienes que fingir todo el rato. Representa lo que es. Muchas personas, muchos actores y mucha gente pública no lo muestra porque hay vergüenza demostrarlo. El problema es que, luego, lo dices y te pueden llegar a criticar porque todavía no está la cosa muy bien. Hay que tener mucho cuidado. El problema no es que la persona no lo cuente, es el por qué esa persona no lo está contando. Es el por qué hay ese miedo a sacar a la luz este tema que es tan común y tan importante. 

Cuando vas al cine, ¿cuál te llama más la atención como espectadora? A mí me llaman mucho la atención las que son psicológicas, de la vida, de personas que luchan, de salud mental y todo ese tema. Por ejemplo, “Trainspotting” de mis series favoritas. También hay un montón que son de la vida, por ejemplo, “American Beauty”. Woody Allen también me encanta. Las películas de Woody Allen son súper top porque puede hacer comedia de algo que te sientes muy identificado. Para mí Woody Allen, a pesar de lo que se diga y de lo mal que tal, yo diferencio mucho entre profesional y persona. Entonces, sin meternos en esos temas, para mí Woody Allen primero, el director que ha hablado en sus películas, ha naturalizado la salud mental. Todas las pelis sacan esto de las pastillas, del voy al psicólogo, voy a tal y me parece tan natural que me encanta. Es que, hasta “Match Point” que está basada en “Crimen y castigo” de Dostoyevski es como “ostras, es súper natural” es que además le dio la vuelta a la historia de “Crimen y castigo” y queda genial porque es la vida. Las películas que son así, que es la vida, pueden acabar bien o mal pero es la vida. Me da igual que acabe bien o mal porque la vida también, a veces, acaba mal. Luego sabes que son etapas y que se superan. Una profesora mía, de mi escuela, me decía: “La vida es así. La vida, a veces, es una vida de mierda con momentos bonitos o una etapa bonita con momentos de mierda”. Pero la vida nunca es blanco y negro. Así es la vida y las pelis que te muestran la vida tal y como es, para mi gusto, me emocionan. Ya sean comedia o drama ¡eh! La comedia también me emociona mucho. Hay una comedia romántica que es mi película favorita que además poca gente conoce que se llama “Love, Rosie”. Es de Lily Collins que, por cierto, es también una de mis referentes. Salió en 2014, me la vi en cuanto salió. Me la he visto doce veces y las doce, lloro. Esta película que te emociona de lo bonita que es, del ambiente que hay. La estética de la película es genial. Parece una comedia romántica y tal pero es una historia de superación y de lucha y del miedo al rechazo. 

¿Cuál es tu propósito actualmente?  Mi propósito es seguir creciendo día a día e intentar aplicarme cada vez más este consejo que os he dicho de día a día y este arriesgar, ir a por todas y que nada es tan importante. De hecho, mi propósito en la vida en general, que me lo hice además a principios porque hice una lista con todo lo que quería y, de repente, dije “en realidad, si yo consigo esto, todo lo demás da igual” y es aceptarme mis imperfecciones y que yo soy como soy y punto. Y aceptar que la vida también es imperfecta y que me voy a encontrar a gente que no pueda controlar lo que piense, de hecho, no puedes controlar nada. Aceptar un poco el caos y estar guay con ello porque, al final, es lo más bonito de la vida pero a la vez lo que más nos hace sufrir. Hacer lo que puedas es la clave. 

¿Qué te motiva a seguir tu camino como actriz? Pues que yo, si no fuera actriz, no sería feliz completamente. Esto que, ya no me importa trabajar profesionalmente como actriz, sino seguir yendo a algún sitio, a algún lugar seguro en el que expresarme y poder hacer arte con ello aunque de mayor coja otro camino y acabe siendo psicóloga, que me encanta también la psicología o, por unas cosas del destino. Si, por algún casual, yo de repente dejo de actuar o no me va bien en este trabajo, que suele pasar, yo sería feliz si por lo menos tengo mi huequecito a la semana para desahogarme, para hacer teatro. Mantenerlo como hobby porque yo creo que si dejo de actuar, hay algo en mí, Celia, que se va a apagar. Yo creo que esa es la verdadera pasión y el amor que es que “¡joder!” yo si no hiciese algo de esto, aunque sea grabarme. Ya no es tanto por trabajar, no importaría si yo siguiese teniendo mi momentito de la semana de hacer algo porque, al final, la vida te la buscas como puedas. Quiero decir, no es el fin del mundo si no te sale el curro de actor. A mí que no me quiten el arte de ningún tipo.

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