Château Capitoul, lujo relajado entre viñedos

Situado en la mayor región productora de vino y viñedos de Francia encontramos un auténtico chateux -un castillo- que ha sido remodelado y adaptado para alojar a unos huéspedes en busca de confort, exclusividad y descanso en un entorno que ofrece muchas posibilidades.

Texto: Yvonne Solé  Fotos: Félix Lorenzo

Al igual que los mejores vinos franceses, Château Capitoul es un “assemblage” -una mezcla- que combina las mejores opciones: las instalaciones de un hotel con spa de lujo, la autenticidad de una bodega en funcionamiento y el servicio relajado pero atento de un club privado, todo ello en un entorno fantástico y unas instalaciones cuidadas con mucho mimo.

El castillo original -del siglo XIX- se transformó en un íntimo hotel-boutique con ocho habitaciones y suites, un lujoso spa “Cinq Mondes” y un restaurante gourmet, Méditerranéo. Un poco apartadas del chateau, pero fácilmente accesibles se han edificado unas preciosas villas de 2 o 3 habitaciones con un estilo arquitectónico que se funde con el paisaje.

Cada villa está llena de detalles para hacer la estancia confortable: cocina completa, sala de estar, terraza con zona de barbacoa y un jardín con vegetación autóctona- y en algunos casos también piscina privada. Todas las villas están ubicadas de forma que miran hacia los viñedos y hacia la laguna, unas vistas preciosas tanto al amanecer como al atardecer.

Enclavado sobre una colina rodeada de 200 hectáreas de viñedos y con vistas a una evocadora laguna, el castillo-hotel es un santuario de lujo y tranquilidad ideal para desconectar en pareja o en familia

Además del restaurante gourmet, Chateu Capitoul cuenta otro más informal, Asador, en el que preparan platos a la brasa, tanto de carne como de pescado (el pulpo está especialmente bueno), refrescantes ensaladas y unos postres de lo más apetecibles -muy recomendable es el pastel de queso con albaricoques-. Aquí también se sirven los deliciosos desayunos -abundantes y muy variados- que se pueden tomar en la gran terraza con vistas a los viñedos.

Desde esta terraza se accede a la piscina, una infinity pool semicircular en la que relajarse leyendo un libro bajo la sombra de los olivos o simplemente disfrutando del silencio. Incluso cuando el hotel está completo, da la sensación de no estarlo. La zona de la piscina cuenta con servicio de bar -en el que se sirven cócteles y fruta fresca-.

Además de poder jugar al tenis en la pista de tierra batida o echar una partida de petanca -deporte nacional francés- la ubicación del hotel se presta a conocer sus alrededores y sus vinos. Uno de los caminos que cruzan los viñedos del hotel, por ejemplo, lleva a Gruissan, un precioso pueblecito medieval que parece sacado de una película, con edificios de piedra, contraventanas pintadas en tonos azules, bunganvillas trepadoras y rincones que harán las delicias de cualquier instagramer que se precie.

El hotel pone bicicletas a disposición de los huéspedes y el camino discurre al lado de una laguna y llega hasta el corazón de Gruissan. Aparte de la obligada subida hasta las ruinas de la torre de Barbarossa -aunque el pirata jamás puso un pie aquí- conviene acercarse hasta las salinas de l’Île Saint Martin.

Sorprende la coloración rosada del agua debido a unas algas de las que se alimentan unas pequeñas larvas parecidas a las gambas que a su vez sirven de alimento de los flamencos -de ahí sus plumas con tonalidades rosas-.

La ciudad de Narbona-antigua ciudad portuaria y la primera colonia romana establecida en la Galia- también queda a escasos kilómetros por lo que es recomendable acercarse hasta allí y hacer acopio de productos tradicionales -quesos, aceitunas, vino- en el famoso mercado cubierto de la ciudad, Les Halles, recién declarado el mercado más bonito de Francia y abiertos todos los días de 7 a 14h. Cruzando el Puente de la Libertad se obtiene una vista de postal de Narbona.

Desde aquí, se observa el Palacio de los arzobispos asomándose por encima de los plátanos y las coloridas casas en el Puente de los comerciantes que se reflejan en el Canal de la Robine. Un paseo en barca eléctrica por este canal que cruza la ciudad nos dará una perspectiva diferente antes de visitar la catedral y el claustro.

Château Capitoul

Route de Gruissan
11100 Narbonne
Tel: +33 (0)4 48 22 07 24
www.chateaucapitoul.com

¿Te ha gustado este artículo?
Compártelo:

+LIVING

TODO LO QUE NECESITAS SABER SOBRE ESTILO DE VIDA DIRECTO A TU MAIL

+ARTÍCULOS