Clara Mas. «El lujo de ser una misma»

Gabardina de Polo Club. Bikini blanco de Aqua. Gafas de Sol de Opticalia Florit

En una industria que durante años pareció vivir obsesionada con la inmediatez, Clara Mas representa algo mucho más interesante: la belleza que evoluciona, la experiencia que suma y la autenticidad que no necesita artificios

Modelo internacional, madre, licenciada en Antropología y apasionada de una vida consciente, ha construido una trayectoria sólida sin renunciar a su esencia.

Conversamos con ella sobre el paso del tiempo, los aprendizajes que deja una carrera de más de tres décadas y los nuevos horizontes que aún están por llegar.

Bluson con detalles en pasamaneria y dorados de Custo Barcelona

Empezaste en la moda siendo prácticamente una niña y hoy sigues viviendo uno de tus mejores momentos profesionales. ¿Qué tiene la Clara de hoy que no tenía la de sus primeros años sobre una pasarela?

¡Uf! Media vida recorrida, con sus altos y bajos; sus momentos dulces y amargos. Muchos aprendizajes y una visión más aérea, capaz de tomar lo que es mío y mi responsabilidad, y no asumir lo que no me corresponde, lo que pertenece al otro. Este ‘saber estar’ da mucha paz y estabilidad porque te hace menos vulnerable al otro. Siempre, claro está, sin dejar de conectar con este y ser sensible a sus necesidades. Con amor, todo es mucho más fácil.


En una industria obsesionada durante años con la juventud, tu trayectoria demuestra que la experiencia y la autenticidad tienen cada vez más valor. ¿Cómo has vivido esa transformación desde dentro?

Es cierto que cada vez se valora más la autenticidad y lo real. Siempre digo que si hubiera nacido veinte años antes, ahora no estaría haciendo de modelo. Antes la moda no aceptaba el paso del tiempo. Pero rápido se dieron cuenta que aquellas imágenes de chicas entre los 16 y 30 años estaban muy lejos de conectar con las consumidoras que, al final, eran las que tenían que comprar el producto. Antes las antiarrugas las hacían chicas de 18 años que todavía no habían acabado de desarrollarse. Ahora las hacemos chicas de mi edad, mujeres de 42. Esta transformación es sumamente positiva porque es mucho más inclusiva; representa con más fidelidad nuestra diversidad social. Aún así, todavía hay mucho recorrido por hacer.


Has trabajado para grandes marcas y viajado por todo el mundo. Mirando atrás, ¿qué momentos han marcado un antes y un después en tu carrera?

1. Cuando el prestigioso fotógrafo José Manuel Ferrater «nos descubrió’ a mi hermana y a mí teniendo 7 y 10 años. Era amigo de mis padres. Fue el inicio de mi carrera.

2. Cuando acepté ir a París con 16 años para hacer mi primer desfile para Hermès. Yo estaba en el instituto y no quería faltar más de tres días seguidos; siempre fui muy buena estudiante y responsable, y tenía claro que los estudios eran mi prioridad.

Mi madre me acompañaba a todas partes supervisando que todo estuviera en regla. Recuerdo aquel primer desfile con mucha vergüenza e inseguridad. Yo crecí entre cámaras de fotografía y vídeo, no bambalinas, pasarelas y cientos de personas mirándote mientras andabas. Me sentía mucho más segura frente a una cámara. Todavía hoy en día cuando hago algún desfile siento aquél vértigo del principio que nunca me acompañó posando frente a una cámara.

3. Cuando me propusieron ir a Nueva York a abrirme en el
mercado americano y dije que no. Yo estaba trabajando muy bien en Europa al mismo tiempo que me sacaba la carrera universitaria y no quería añadir jetlag y largos viajes que sabía que afectarían mi salud física y mental, y dificultarían la finalización de mis estudios. Allí fui consciente de que nunca sabría hasta dónde podría llegar en la moda porque no estaba dispuesta a darlo todo por ella. Las agencias que me representaban no lo entendían. Fue una guerra constante hacerles entender que mi prioridad no era ganar el máximo dinero posible. No fue fácil, ya que ellos ganaban en proporción a mis ingresos.

4. Cuando después de ser madre cambié de agencia madre tras 19 años de estar con ellos. Soy una persona muy fiel que le gusta jugar limpio, y me costaba dejar a mi ‘familia’ (la agencia que me había llevado desde adolescente) y a la manager que me había representado durante tanto tiempo… Víctor, mi exmarido, me ayudó a dar el salto a otra agencia. Hace ocho o nueve años de esto… y allí volví a trabajar mucho tanto a nivel nacional como internacional.


Más allá de la moda, eres licenciada en Antropología y has seguido formándote a lo largo de los años. ¿Cómo influye esa mirada humanista en tu forma de entender el trabajo, la belleza y el éxito?

Yo no sería yo sin mis decisiones; sin mis renuncias; sin mis estudios; sin mi formación; sin mis lecturas; ni sin mis buenos profesores que me iluminaron el camino. El hecho de haber estudiado una carrera y dos másters me hizo continuar tocando de pies a la tierra. Esto determinó mis amistades, mis referentes, mis relaciones y lo que le metía a mi cabecita-cerebro. Mi tiempo estaba enfocado en trabajar y estudiar. Quizás me faltó tiempo libre y de ocio. Me perdí fiestas, fines de semana con las amigas, deambular sin rumbo, etc. Cuando no trabajaba, estudiaba. Ahora estoy aprendiendo a no hacer nada. A no tener que ser productiva. A contemplar. Dejar pasar. Observar. No es fácil para una persona que no ha parado… (Ríe)… estoy en ello. La maternidad me enseña mucho.


Tu hogar en el Maresme se ha convertido en un refugio muy importante para ti. ¿Qué has aprendido del valor de la calma en una profesión tan ligada al movimiento constante?

Mi hogar es mi centro de gravedad permanente, como dice la canción de Franco Battiato.

Cuando me mudé fuera de la ciudad no tenía claro si conectaría con un estilo de vida más calmado, sin tantos estímulos externos ni tanta oferta cultural. Ahora no podría vivir en una ciudad. Necesito mi dosis diaria de contacto con la naturaleza, mis perritos, mi ir descalza por el jardín, el mar a dos minutos, la montaña, el cantar de los pajaritos desde el dormitorio, mis plantas… Y mis hij@s. No visualizo mejor contexto para ellos. Somos unos afortunados y quiero que lo sepan y lo valoren. Por eso quiero viajar con ellos a sitios donde tener un plato de comida en la mesa no está asegurado. Quiero que valoren lo que tienen. Y que sepan que su realidad representa una minoría. Medio mundo tiene que recorrer más de una hora a pie para poder escolarizarse. Solo así podremos construir un mundo mejor.

Gabardina de Polo Club. Bikini blanco de Aqua. Gafas de Sol de Opticalia Florit

Hoy compartes tu tiempo entre proyectos internacionales y la maternidad. ¿Cómo ha cambiado tu manera de priorizar y de tomar decisiones profesionales desde que eres madre?

Por suerte el padre de mis hij@s siempre me ha apoyado en mi trabajo y nos ayudamos mutuamente en las logísticas profesionales. En este sentido nunca he tenido ningún problema. De hecho, desde que me separé, hace ya cuatro años, estoy trabajando más relajada, porque cuando no tengo los niños trabajo sin tener la sensación que me estoy perdiendo algo.

Antes mi prioridad eran los estudios y el trabajo. Y ahora son mis hij@s y el trabajo. Ah! ¡Y l@s amig@s! Desde que me separé,  mis amistades han cobrado una nueva dimensión. Al no tener pareja, tengo más tiempo para ellos.


Las redes sociales han transformado la relación entre modelos, marcas y audiencia. ¿Qué papel juegan para ti y cómo consigues mantener una voz auténtica en un entorno tan acelerado?

Mi Instagram es hoy mi book. Los clientes quieren ver cómo eres sin maquillaje, ni estilismos, ni Photoshop. Quieren saber cómo te mueves, cómo te expresas, y qué energía desprendes. Mi Instagram representa mi estilo de vida; aquello que hago y me gusta. De alguna forma, es mi voz. Cuando hago de modelo, estoy mostrando mi imagen. Cuando hago de influencer estoy mostrando mi voz, mis valores y mi forma de pensar además de mi imagen. Por lo tanto, solo hago collabs con las que me identifico; que me representen. Creo que solo así una es creíble y auténtica -ambas etiquetas te las otorgan los demás.

Yo estoy feliz con mi comunidad. No tengo haters y con much@s de ell@s se ha establecido una relación bidireccional en la que amb@s aprendemos del otro.


La palabra bienestar se ha convertido en una tendencia, pero en tu caso parece una filosofía de vida. ¿Cuáles son esos pequeños rituales cotidianos que te ayudan a sentirte equilibrada y conectada contigo misma?

Bienestar, salud, longevidad, etc. son términos que hoy en día parecen que tengan que estar en la boca de todos; de lo contrario, no eres cool. Creo que hay una gran industria detrás de estos términos y mucha confusión en torno a ellos a la hora de ‘aplicarlos’ o ponerlos en práctica. Mujeres totalmente operadas hablando de aceptar el paso del tiempo, gente de 40 años dejando de hacer cosas que les gusta y les hace sentir bien porque les han dicho que quedarse en casa e irse a dormir a las 21h es más saludable y les hará vivir más años. ¡Qué locura! ¡Gente de 45 años llevando la vida de 80! ¡Cuánto mal entendido!

Justo ayer visité a un amigo en el hospital después de sufrir un ictus. 50 años. Medio cuerpo paralizado. Deportista, poco alcohol, alimentación saludable… Te das cuenta de que nada está asegurado. Solo tenemos el presente. Perdernos el presente en aras del futuro es una estupidez. ¡Hay que soñar y vivir el presente sabiendo de dónde vienes! Aquí confluyen los tres planos temporales: futuro, presente y pasado.

Chaqueta Rosa con detalles plata de Lola Casademunt

Después de más de tres décadas vinculada a la moda, ¿qué te sigue emocionando de esta profesión y qué crees que aún queda por cambiar en la industria?

Me emocionan las personas. Las relaciones. Sus comportamientos y sus inquietudes. Estudié Antropología porque me interesa el ánthropos (ser humano/hombre/persona), el estudio de las personas. Su psicología, sus costumbres, sus creencias. Y mi trabajo me permite conectar con mucha gente. Es un contacto rápido e intenso porque normalmente no es más de dos o tres días, pero con mucha diversidad. Diferentes nacionalidades, idiomas, maneras de hacer, etc.

Otra cosa que me apasiona de mi profesión es descubrir nuevos lugares. Mi trayectoria internacional me ha hecho conocer muchos lugares mágicos minuciosamente elegidos.

¿Qué queda por cambiar? Educar en ser menos consumistas. REducir, REciclar y REusar. Hay que cuidar las cosas para que duren más. Me siento muy lejos de esta cultura del usar-y-tirar que no tiene sensibilidad por el medio ambiente ni por el futuro de este planeta tan precioso y diverso que tenemos.


Si nos encontramos contigo dentro de cinco años, ¿qué te gustaría habernos contado sobre tus próximos proyectos, tus sueños y la mujer en la que te has convertido?

Me gustaría estar haciendo algo que ayude a la gente a llevar una vida más activa y consciente.


Y para concluir, «La belleza, el éxito, la libertad, el amor y el tiempo. ¿Cuál de estas palabras tiene hoy más significado para ti y por qué?»

Libertad y Amor. El hecho de haberme podido separar sin problemas gracias a mi libertad financiera me ha hecho dar cuenta de lo importante que es tener tu propia independencia. Creo que si no hay autonomía económica no puede haber autonomía emocional. La dependencia no es buena en ningún aspecto. A mí me criaron potenciando mi autonomía y haré lo mismo con mis hij@s. Todavía hay muchas mujeres que no pueden separarse de sus maridos porque dependen de ellos. Esto pasaba y sigue pasando. Belleza y éxito son términos relativos. El tiempo es el verdadero lujo. Tener tiempo para ejercer tu libertad y amor con los tuyos.

Fotografía: @pereferrer_photo /
Estilismo: @chiquipe_ & @martori.studio /
Modelo: @claramas de @unikomodels /
Maquillaje y Peluquería: @eligarcia_makeup /
Asistente de fotografía: @davidcontrerasarza /