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Girona, province Catalonia.

Cuando recibes invitados de la otra parte del mundo, te ves obligado a hacer de turista en tu propio país.
Descubre GIRONA. Beandlife.

Algo que me sucedió a mi cuando recibí la visita de Dominic Nzoka, un amigo que había conocido en Kenya un par de años atrás, y que me había acogido en su casa de Kitui después de conocernos en un Safari por el Masai Mara.

Pensé que lo mejor sería enseñarle la provincia de Girona, la más bonita de toda Catalunya, y que mejor que comenzar por su capital, Girona.

Una de las postales más pintorescas de la ciudad es sin duda la de las fachadas que cuelgan sobre el río Onyar reflejando sus colores sobre las aguas, visibles a lo largo de varios puentes que cruzan la ciudad. Aunque en realidad no son fachadas sino la parte posterior de los edificios. 

Zona Volcánica La Garrotxa GIRONA

Primera parada: Zona Volcánica de la Garrotxa (Girona).

Dominic nunca había subido en globo y le comenté que era una de las mejores cosas que podíamos hacer.

La zona volcánica de la Garrotxa es uno de los parques naturales más emblemáticos de Catalunya por su belleza, sobretodo en otoño, cuando los árboles muestran su espectacular cromatismo.

Está situado a escasos cinco kilómetros de Olot, y representa uno de los paisajes volcánicos más impresionantes de la Península Ibérica.

 

“La zona volcánica de la Garrotxa es uno de los parques naturales más emblemáticos de Catalunya por su belleza, sobretodo en otoño, cuando los árboles muestran su espectacular cromatismo”

Parque Natural de La Garrotxa Girona

Cubre una extensión de unas 15.000 hectáreas en las que podremos encontrar 40 volcanes inactivos en un paisaje cubierto de arena rojiza sobre la que crecen frondosos bosques de encinas, robledales o hayedos.

Existen múltiples senderos para visitar el parque, aunque ninguno resulta tan emocionante como sobrevolarlo en un globo aerostático a vista de pájaro.

Besalú GIRONA

Segunda parada: Besalú, una de las villas más bonitas de España.

Que Besalú fuera escogida el telón de fondo de algunas de las escenas de la famosa serie “Juego de Tronos” no extraña a casi nadie.

Su entorno ha fascinado e inspirado a pintores, artistas, escritores y fotógrafos.

Para el escritor y periodista Josep Plà las vistas del Canigó desde Besalú eran “en invierno, diamante helado- es soberbia e inolvidable”., y es que esta villa medieval es una de las más bonitas de España.

Besalú Juego de Tronos
Besalú Juego de Tronos

Tercera parada: Calella de Palafrugell, playas de ensueño en Girona.

Le comenté a Dominc que las mejores playas de España estaban en Cataluña.

Calella de Palafrugell se extiende a lo largo de media docena de calas de arena intercaladas con rocas de tonos ocres ​​y conectadas entre sí por los caminos de ronda.

Con los barcos de pesca tumbados en la arena y los cafés y restaurantes bajo los arcos de los edificios de color pastel, es difícil pensar en un centro vacacional más bello.

Calella de Palafrugell GIRONA

Quizás, uno de los pocos que todavía conserva intacto su pasado marinero, sus emblemáticas callejuelas y casas pintadas de impoluto blanco con techos inclinados, y sus famosas “Voltes”, una serie de arcos abovedados que cubren el paseo marítimo. 

Tossa de Mar GIRONA

Tossa de Mar todavía cuenta con ese encanto coqueto de las villas medievales junto al mar.

Marc Chagall, que junto con otros pintores, artistas bohemios e intelectuales pasaron largas temporadas en aquella Tossa de los años 30, definió la población como “el paraíso azul”.

Y es que resulta reconfortante pasear por su encantador laberinto de callejones y pararse a observar sus fachadas de piedra, adornadas con tiestos floreados en los ventanales, o subir hasta el faro desde el que se obtienen hermosas postales del atardecer.

Teatro Museo Dalí

Parada obligatoria en Girona: Teatro-Museo Dalí.

Al día siguiente nos despertamos temprano para visitar el Teatro-Museo Dalí.

Fue proyectado y diseñado por el propio Salvador Dalí en 1974 sobre los restos del antiguo teatro municipal de su ciudad natal, Figueres.

Este teatro-museo representa para muchos el objeto surrealista más grande del mundo.

De hecho, la atmósfera que rodea al edificio ya es en sí toda una declaración de intenciones: onírica, transgresora e irracional.

Comenzando por su emblemática cúpula geodésica, los cientos de panes, maniquíes y huevos gigantes con los que está decorada la emblemática Torre Galatea, o la provocadora sala Mae West, con su afamado sofá en forma de labios.

Monells

Monells, aroma medieval en Girona.  

Monells saltó al estrellato siendo uno de los sets de rodaje de la película “Ocho apellidos catalanes”.

Pero Monells es desde hace muchos años una de las villas medievales más fotogénicas de la campiña del Baix Empordà y del Parque Natural de las Gavarres, a tiro de piedra de la Costa Brava. 

El milenario monasterio benedictino de Sant Pere de Rodes representa una de las reminiscencias más importantes de la arquitectura románica temprana que se desarrolló a principios del siglo XI en Catalunya.

Desde lo alto de su campanario, se siente la inmensidad del mar.

Al caer la tarde, en ocasiones, la bruma, que casi se puede cortar con un cuchillo, entra desde el mar y va subiendo por la ladera de la montaña hasta envolver por completo al monasterio.

Entonces da la sensación de que flota en el cielo, como si se pudiera trasladar a otros tiempos, a otros mundos.

 

Después de una semana de turismo por Girona, Dominic Nzoka, me confesó que jamás había estado en lugares tan hermosos como estos.

 

El viaje había merecido la pena.

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