La empresaria e influencer sorprende con una nueva faceta artística en Lío Ibiza después de meses de preparación física y técnica.
Una actuación aérea que abre un nuevo capítulo en su relación con el mundo del espectáculo.
Estamos acostumbrados a verla delante de una cámara. En campañas de moda, al frente de su propia firma, en eventos o compartiendo su día a día con millones de seguidores. Pero este fin de semana Jessica Goicoechea decidió cambiar de escenario y, literalmente, elevarse sobre él.
El pasado 5 de septiembre, la empresaria e influencer debutó por primera vez ante el público como acróbata en Lío Ibiza. Lo hizo dentro del Halftime Show de la sala, en una actuación aérea creada especialmente para ella y concebida junto al equipo artístico del club. Una imagen difícil de imaginar hasta verla: Jessica suspendida en el aire, ejecutando una coreografía acrobática mientras el público la observaba desde abajo.
Y detrás de esos minutos de espectáculo hay mucho más trabajo del que parece.
Durante meses, Goicoechea se ha preparado física y técnicamente para adentrarse en el mundo de la acrobacia aérea, una disciplina que exige fuerza, precisión, coordinación y una enorme confianza. No se trataba, por tanto, de una aparición puntual ni de una colaboración convencional. Era un auténtico debut artístico.
La actuación, dirigida creativamente por Pol Chamorro, director creativo de Lío Ibiza, combinó coreografía, acrobacias de gran impacto visual y una puesta en escena diseñada para integrarla en el universo escénico de la sala. El resultado fue una de las apariciones más inesperadas de la noche: una Jessica diferente, alejada por unos minutos del universo de la moda y las redes sociales para convertirse en artista sobre un escenario.
Quizá ahí esté precisamente lo más interesante de esta historia. Porque la acrobacia no es una extensión evidente de la trayectoria de Goicoechea. Es un territorio nuevo. Y precisamente por eso genera curiosidad.
¿Qué lleva a una mujer acostumbrada a posar delante de una cámara a enfrentarse a una disciplina en la que el cuerpo, el equilibrio y la técnica se convierten en protagonistas?
La respuesta parece estar en su vínculo con Ibiza y en la relación creativa que ha ido construyendo con Lío Ibiza. La colaboración ha supuesto además un hito para la sala: es la primera vez que una figura externa a su elenco habitual se integra de una manera tan profunda en su propuesta artística.
Para Jessica, el proyecto representa también algo más personal. Subirse a un escenario implica exponerse de una manera distinta. No existe el filtro de una fotografía, la posibilidad de repetir una toma o el control absoluto de una publicación en redes. Hay que salir ahí fuera y hacerlo.
Y hacerlo suspendida en el aire.
Su debut abre ahora una nueva etapa creativa en la que la interpretación, el movimiento y la acrobacia podrían seguir formando parte de su universo artístico. De momento, lo que ha quedado claro es que Goicoechea está dispuesta a explorar facetas que van mucho más allá de las que ya conocemos.
Ibiza ha sido el escenario elegido para presentar esta nueva versión de Jessica Goicoechea. Una versión que no posa: vuela.
Y quizá lo más interesante esté precisamente en descubrir hasta dónde quiere llegar.








