Killo una propuesta con alma gaditana y esencia urbanita

Tras el éxito de Taberna Tía Juana en Zahara de los Atunes, Manuel Auer y Alejandra Álvarez, nos abren las puertas de su local madrileño.

Ana S. Diéguez @intense_comunicacion
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Killo abría sus puertas en 2020 en la capital. El segundo proyecto de la pareja formada por el chef austriaco Manuel Auer y la empresaria Alejandra Álvarez, que tras la gran acogida de Taberna Tía Juana en Cádiz, se lanzaron a la aventura de dar el gran salto a la capital. Un nuevo proyecto con esencia gaditana, aires del sur y una filosofía muy urbanita. En la carta de Killo, nos sorprenden sensacionales recetas de inspiración andaluza con divertidos guiños viajeros, que se plasman en una propuesta gastronómica que ellos mismos definen como disfrutona. 

En la carta de Killo, los protagonistas son los productos de temporada y como era de esperar, el atún rojo salvaje de Almadraba es uno de los ingredientes fundamentales de su seductora propuesta gastronómica.

Una apetecible selección de deliciosos bocados que se complementan de maravilla con su cuidada carta líquida, en la que no pueden faltar las cervezas artesanas, los vermús Lustao, los vinos generosos y sus maravillosos mojitos que preparan con una receta secreta.

Killo es diversión, duende y sabor. Con una cocina de inspiración andaluza con pinceladas viajeras, nos adentra en un encantador ambiente distendido y agradable donde la diversión y los buenos momentos están siempre garantizados.

En nuestra visita a Killo, comenzamos saboreando un atrevido gofre de camarones y tartar de atún, con crema de aguacate y cebolla encurtida, que acompañamos con un riquísimo vino de Toro. Un tempranillo Hermanos Lurton, que marida perfectamente con los matices del gofre y que nos llevó a una riquísima brocheta de gambón con salsa al curry, alga wakame y chips de yuca.

Seguimos con un sabroso cazón frito rebozado en maíz con crema de patata revolcona y piparras encurtidas, que nos enamoró desde el primer mordisco y que compartió protagonismo con su emblemática ensaladilla Killo con gambas de cristal y espuma de guisantes. Una delicia en toda regla que dio paso a un divertido tomate desnudo relleno de paté casero de atún con ajoblanco y almendras tostadas.

Una elaboración fresca y de intenso sabor que nos condujo a un sublime falso risotto con crema de espinacas con disco de parmesano y espuma de trufa blanca que merece la pena probar. Antes de pasar al postre, no pudimos evitar la tentación de probar la panceta de cerdo asturiano perfumada con ajo fermentado y ensalada cremosa de lombarda. Un rotundo acierto que desembocó en un delicioso postre de autor, el parfait de cassis con sabayon de cava. Un dulce ligero, refrescante y delicioso, que culminó nuestra magnífica incursión en Killo.

Killo, un fabuloso pedacito del sur en la capital. Un mordisquito de Cádiz, aderezado con toques viajeros que nunca defrauda. ¿Nos vemos en Killo?

KILLO

Dirección: Joaquín María López, 46.
Reservas: 915 98 78 05
Web: https://restaurantekillo.com
Precio medio: 30 €

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