Cuando Carmelo Espinosa comenzó a trabajar como camarero en una pequeña freiduría de la capital, mientras intentaba arrancar su carrera como novillero y sacar adelante a su familia, jamás imaginó que la hostelería acabaría convirtiéndose en su gran pasión.
Este año, y después de mucho trabajo y sacrificios, su restaurante celebra su cincuenta aniversario, rodeado de una clientela fiel que ya se ha convertido en familia.

El carismático Carmelo Espinosa, fundador de La Giralda
De una freiduría en Hartzenbusch a icono de la gastronomía andaluza en Madrid
Todo empezó en 1976, en una humilde freiduría de la calle Hartzenbusch, donde Carmelo empezó a trabajar como camarero. En ese momento, nadie se podía imaginar que aquel pequeño local acabaría convirtiéndose en uno de los grandes templos del recetario andaluz en Madrid. Detrás del proyecto, estaba un joven Carmelo Espinosa, que llegó a la capital persiguiendo sueños taurinos y encontró, casi sin buscarlo, una vocación que marcaría su vida y la de miles de comensales.
La Giralda en Claudio Coello, un pedazo de Andalucía en plena Milla de Oro madrileña
Desde la calle Hartzenbusch hasta su actual ubicación en Claudio Coello, La Giralda ha sabido mantener intacta su esencia. Cruzar sus puertas, es sinónimo de viajar al sur sin salir de Madrid. Azulejos pintados, forja artesanal, guiños al mundo del toro y un ambiente cálido que nos invita a disfrutar y perder la noción del tiempo. Un espacio amplio, repartido en dos plantas, con reservado incluido, pensado tanto para celebraciones familiares como para comidas tranquilas entre amigos.

La carta de La Giralda: frituras, arroces y clásicos del recetario andaluz
La carta es, sencillamente, un paseo por Andalucía. Chacinas que saben a dehesa, impresionantes frituras, pescados y carnes de primera calidad y arroces que llegan a la mesa con un irresistible aroma que nos hace disfrutar incluso antes de probarlos.
Y como toda buena comida merece un final feliz, los postres caseros hacen su aparición con clásicos que nunca fallan como la riquísima leche frita, los clásicos piononos de Santa Fe, o unos irresistibles crepes suzette. Todo ello acompañado, cómo no, de una manzanilla bien fría o de una cuidada selección de vinos.

Un legado familiar que continúa: los hijos de Carmelo Espinosa al frente
Cincuenta años después, Carmelo Espinosa sigue al pie del cañón, disfrutando del oficio como el primer día. A su lado, sus cuatro hijos —María, Germán, Paco y Carmelo— continúan con el legado familiar, demostrando que La Giralda no es solo un restaurante, sino una historia viva que se transmite de generación en generación.

Carmelo Espinosa acompañado de sus hijos
Porque La Giralda es mucho más que un lugar donde comer bien. Un acogedor punto de encuentro, un refugio gastronómico y un pedacito de Andalucía que, desde hace medio siglo, hace sentir a Madrid un poco más al sur.








