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Las obras de LUCAS Y HERNÁNDEZ – GIL

El concepto de interiorismo se concibe como el “arte de acondicionar y decorar los espacios interiores”. Pero esta esfera se eleva a otras dimensiones con los diseñadores de LUCAS Y HERNÁNDEZ - GIL Arquitectos.

Apuesta continua por el color, geometría, personalidad y carácter.

Estos son algunos de los atributos que caracterizan las obras de LUCAS Y HERNÁNDEZ – GIL

Arquitectos, quienes se han convertido en uno de los estudios de diseño más rompedores de nuestro país en los últimos años.

Según la RAE, el concepto de interiorismo se concibe como el “arte de acondicionar y decorar los espacios interiores”. Pero esta esfera se eleva a otras dimensiones con los diseñadores de LUCAS Y HERNÁNDEZ GIL Arquitectos.

Detrás de ellos, Cristina Domínguez Lucas y Fernando Hernández-Gil Ruano, quienes hoy nos presentan sus últimos proyectos, nos cuentan su fuente de inspiración y nos desvelan su modus operandi para crear trabajos tan únicos y rompedores.

 

Como bien dice el dicho: No hay que empezar la casa por el tejado’. Queremos conocer un poco más de vosotros en lo personal. Nos conocemos desde el colegio. Estudiamos juntos y montamos nuestro estudio. Además somos pareja y padres de dos niños.

¿Qué os llevó a interesaros por el mundo del diseño y la arquitectura?

Los dos compartimos una afición muy temprana por el dibujo, la pintura, por el mundo de las artes plásticas. Más adelante se fue perfilando al campo específico del diseño y la arquitectura.

¿Recordáis algún punto de inflexión en el que os decantarais por este camino?

Precisamente fue en el colegio, donde coincidimos en las clases de diseño que impartía un arquitecto, Ángel Pérez Bedmar, entonces decidimos decantarnos por arquitectura en lugar de Bellas Artes.

¿La arquitectura es un arte?

Es una disciplina que aúna el rigor de un oficio técnico con una expresión cultural, reflejo de un tiempo y una sociedad.

Desde este punto de vista, de una dimensión múltiple, hay ejercicios excepcionales de arquitectura que sí alcanzan esa categoría de arte.

Es por esto que las grandes obras no caducan y siguen vigentes independientemente de que las soluciones técnicas hayan evolucionado.

En cualquier caso incluso el ejercicio más “profesional” de la actividad puede estar alimentado por una poética que ensanche su significado.

La arquitectura está muy ligada a lo humano, en una estancia nos relacio- namos, convivimos, nos relajamos…

La dimensión psicológica, como se percibe y como nos hacen sentir los espacios que habitamos y los objetos que usamos cotidianamente, intentar que haga la vida mejor, es la base de nuestro trabajo.

¿Cuál es vuestra filosofía de trabajo en LUCAS Y HERNÁNDEZ – GIL Arquitectos?

Nos gusta resumir nuestra actitud hacia el trabajo como un equilibrio de cabeza corazón y futuro.

Resolver los aspectos funcionales sin olvidar la expresión y la emoción que la arquitectura puede concitar; tratando de no repetir caminos ya andados.

Nuestro objetivo en el trabajo es mejorar la realidad que habitamos. Modestamente y desde la pequeña escala pero asumiendo que pueda ser relevante y tener un impacto positivo para alguien.

Desde ahí tenemos un enfoque flexible y libre de soluciones a priori. A partir del contexto específico de cada proyecto buscamos la solución más eficaz.

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