En plena ebullición gastronómica, donde cada semana florecen en la capital nuevos conceptos que prometen ser “lo nunca visto”, a veces lo más innovador es mirar atrás.
Eso es precisamente lo que han hecho los hermanos Ismael y Fernando Martín-Hevia al inaugurar Martín Tostón, un colmado de los de siempre con un alma muy gourmet.

Desde primera hora de la mañana y hasta las once de la noche, la cocina de Martín Tostón se mantiene abierta y operativa, ofreciendo desde churros y croissants recién hechos hasta rabo de toro, albóndigas caseras, tartar de atún rojo o unas gildas que saben a un verano eterno. Y entre medias, lo mejor de la despensa ibérica, que toma forma en formidables embutidos de Arturo Sánchez, magníficas conservas premium y un sensacional laterío nacional que siempre sabe mejor en compañía de su selecta carta de vinos.
El espacio, cuidado hasta el último detalle, además de ser bonito es honesto. Madera, mármol y ladrillo visto comparten protagonismo en su justa medida. En el centro del local, nos recibe una gran vitrina que invita a llevarse un pedazo de la experiencia a casa, ya sea una botella de vino, una cuña de queso o una conserva para esa cena improvisada del viernes por la noche.
El local se divide en dos plantas. En la de arriba, encontramos un ambiente relajado e informal, que resulta ideal para desayunos o un picoteo improvisado, mientras que en la de abajo, nos aguarda el refugio perfecto para comidas más pausadas o agradables cenas en las que nos olvidamos de mirar el reloj.

Nuestra velada en Martín Tostón comenzó con unos sensacionales mejillones en escabeche picantes José Peña que acompañamos con unas riquísimas patatas fritas que se convierten siempre en el complemento perfecto de esta de delicia del mar, que dio paso a un espectacular matrimonio de boquerón y anchoa que nos enamoró desde el primer bocado, antes de pasar a su emblemática ensaladilla rusa.
Sencilla, rotunda y sabrosa, la disfrutamos de principio a fin, antes de continuar con una finísima cecina y un delicioso queso Comté, que nos conquistaron tanto por su calidad como por su sabor. Un rotundo acierto, que dio paso a la divertida ensalada de tomate con aliño Tostón. Una original forma de disfrutar de este fantástico producto de la huerta que aderezan con una untuosa salsa secreta con toques de cebollino, pimiento verde y huevo, que elevan el plato a otro nivel.
El foie micuit que probamos a continuación, es un verdadero espectáculo para el paladar. Delicado y exquisito, nos llevó al dulce momento final que tomó forma en una irresistible torrija con crema inglesa y helado de mantequilla tostada que hará las delicias de los más golosos.
Con Martín Tostón, los hermanos Martín-Hevia arrancan su tercer proyecto, para cerrar un círculo emocional y empresarial donde confluyen lo clásico, lo familiar y lo contemporáneo. Una parada obligada para los paladares más gourmet… ¡En el exclusivo barrio de Salamanca!








