Mercedes-Benz Fashion Week Madrid cierra una edición de contrastes, talento y nuevas miradas

Madrid despide su gran semana de la moda con una pasarela donde la artesanía, la experimentación y la identidad han compartido protagonismo con nuevas formas de entender la creación contemporánea.

Madrid vuelve a bajar el telón de su gran semana de la moda y lo hace dejando una idea clara: la moda española atraviesa un momento de enorme diversidad creativa. En esta edición de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, las colecciones han hablado de memoria, identidad, feminidad, artesanía y libertad, pero también de experimentación, nuevos materiales y maneras diferentes de relacionarse con el cuerpo.

Más que una tendencia común, la pasarela ha dibujado un mosaico de lenguajes. Diseñadores y firmas han construido universos propios en los que conviven referencias históricas, investigación textil, sofisticación y una creciente reivindicación del trabajo artesanal.

Y quizá ahí reside uno de los grandes atractivos de esta edición: mirar hacia delante sin renunciar a aquello que hace que una colección tenga identidad.

La memoria como punto de partida

La tradición no ha aparecido esta temporada como una mirada nostálgica, sino como materia prima para crear algo nuevo.

Moisés Nieto ha encontrado inspiración en una Andalucía íntima, lejos de los tópicos más reconocibles, viajando hasta la infancia, la memoria y las figuras de Julio Romero de Torres y Federico García Lorca. El negro se convierte aquí en un lenguaje propio: luto, tierra, noche y elegancia se encuentran en una colección donde la oscuridad también puede ser celebración.

La mirada hacia el propio pasado aparece de otra manera en Acromatyx, que revisita patrones de colecciones anteriores para llevarlos a un nuevo territorio a través de materiales, proporciones y combinaciones cromáticas diferentes.

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Una moda que se mueve

El cuerpo también ha sido uno de los grandes protagonistas de esta edición.

Con ONDINE, Ernesto Naranjo explora una silueta en constante movimiento a través de organzas, tules, satenes y transparencias. Capas, torsiones y drapeados construyen una colección ligera y sensorial, casi líquida.

Baro Lucas, por su parte, parte del universo de El jardín de las delicias para llevar su minimalismo hacia un territorio más surrealista, jugando con proporciones, volúmenes y contrastes entre pureza, seducción y exceso.

Y en Burnt Rose Garden, Álvaro Calafat imagina un jardín donde la belleza convive con el deterioro y lo natural con lo artificial. Una propuesta que se mueve entre el ready-to-wear, las piezas de atelier y los accesorios.








Feminidad, pero sin una única definición

Si algo ha demostrado esta edición es que ya no existe una única manera de hablar de feminidad.

Odette Álvarez, con Nimba Spring 2027, encuentra inspiración en la ligereza de las nubes y en la estética japonesa para enfrentar volúmenes etéreos con líneas más estructuradas.

Malne La Maison recupera el imaginario de la elegancia parisina en La Femme, con encajes, sedas, gasas, organzas y mikados.




Y Antonio del Canto convierte el propio acto de vestirse en el centro de Dress Up Spring 2027. Bordados artesanales, pedrería histórica, flores reinterpretadas y cristales de Murano convierten las prendas en piezas donde el oficio vuelve a ocupar un lugar protagonista.

También Isabel Sanchís mira hacia la historia de la indumentaria femenina para recuperar prendas que en su momento supusieron una ruptura, desde los pantalones bloomer hasta el corsé. En esta nueva lectura, la impresión 3D introduce tecnología en un diálogo entre pasado y futuro.




Redondo Brand, Premio Mercedes-Benz a la Mejor Colección

Entre las propuestas que han destacado durante esta edición se encuentra Redondo Brand, reconocida con el Premio Mercedes-Benz a la Mejor Colección.

La firma ha construido su propuesta alrededor de la textura, el movimiento y el contraste, combinando terciopelos, gasas, organzas, lentejuelas, plumas, cristales y bordados realizados a mano. Una investigación cromática especialmente intensa completa una colección donde el trabajo sobre la superficie de las prendas adquiere prácticamente el mismo protagonismo que la silueta.

El resto de galardones oficiales han reconocido también a Rolf Schrader, distinguido con el Premio Mercedes-Benz Fashion Week Madrid a la Mejor Modelo, otorgado por El Corte Inglés, y a Álvaro Calafat, ganador del Premio Mercedes-Benz Fashion Week Madrid – NARS Icon por su contribución al desarrollo y la visibilidad de la moda española.

Cuando la moda construye una historia

Hay colecciones que presentan prendas y otras que construyen un universo.

Maison Mesa pertenece a esta segunda categoría. En Last Dance at the Grand Hotel, una noche de hotel se convierte en escenario narrativo para una colección donde conviven glamour cinematográfico, referencias a la Bauhaus y sensualidad. La historia avanza con la propia noche, desde sus primeras horas hasta el amanecer.

En OPHELIA, Yolancris encuentra en las flores y la naturaleza el punto de partida para reivindicar la artesanía contemporánea. Bordados, jacquares, aplicaciones tridimensionales, sedas y encajes construyen una propuesta profundamente ligada al trabajo manual.




También Custo Barcelona continúa explorando la identidad y la autoexpresión a través de transparencias, volantes, patchworks y superposiciones, mientras Lola Casademunt by Maite viaja hasta el Nueva York de los años setenta para recuperar un espíritu bohemio y sofisticado a través de estampados florales, geometrías retro, prendas satinadas y cuellos de pelo.




Muchas voces para una misma pasarela

La diversidad de lenguajes ha sido, precisamente, uno de los grandes rasgos de esta edición.

Canarias Islas de Moda ha llevado hasta Madrid diferentes propuestas creativas nacidas en las islas, mientras Alvarno ha vuelto a reivindicar el diálogo entre Madrid y París como parte esencial de su identidad.

Y el espacio reservado al talento emergente ha añadido otra perspectiva a una semana en la que distintas generaciones han compartido escenario.




Porque si algo deja esta edición de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid es precisamente eso: una moda española que no necesita elegir entre pasado y futuro.

Puede hablar de artesanía y de tecnología. De memoria y de experimentación. De alta costura y de nuevas proporciones. De referencias históricas y de lenguajes completamente contemporáneos.

Una moda, en definitiva, que encuentra su identidad precisamente en la posibilidad de seguir explorándola.