Nuevos tiempos para Bodegas Aragonesas

Momento histórico. Bodegas aragonesas apuesta por la innovación y la multifuncionalidad con su nuevo espacio Terroir – Garnacha.

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Bodegas Aragonesas está viviendo un momento histórico por dos acontecimientos de renombre en su recorrido como Bodegas. 

Con estos dos nuevos proyectos, Bodegas Aragonesas mira al futuro, se adapta a los nuevos tiempos y se reinventa, manteniendo siempre la esencia de ser «expertos en garnacha».

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Creación de su nuevo espacio Terroir – Garnacha. 

Con una superficie de 6.700 metros cuadrados y una inversión de 7,5 millones de euros, las instalaciones albergan nuevas oficinas, la tienda, salas expositivas y aumentarán en un 80 % la zona de crianza. Las nuevas instalaciones modernas, versátiles y rompedoras marcan un antes y un después en la forma de trabajar, de entender y de vivir el vino en Bodegas Aragonesas.

Un lugar único en la zona e integrado en la naturaleza, que gira en torno a su producto estrella: la garnacha. El edificio se ha construido bajo criterios de sostenibilidad y cuenta con una instalación fotovoltaica que les permite generar un 30 % de su consumo. El proyecto de decoración ha sido desarrollado por Javier Cameo, como arquitectos: Alberto Casado y Mirian Rubio y construcción Grupo Los Sitios. 

Lanzamiento de una nueva garnacha: NABULÉ. Su nuevo monovariteal 

Cuando se juntan sabiduría, tecnología, conocimiento y trabajo, surgen proyectos tan extraordinarios como del nuevo vino de Bodegas Aragonesas: Nabulé. 

Tras tres años de investigación y un cuidado y minucioso trabajo, los tres enólogos de la bodega -Javier Vela, Fernando Ballesteros y Javier Baselga- han conseguido elaborar una garnacha única en el mercado.

Un nuevo concepto de vino moderno en el que tiene un gran papel, más que en ningún otro vino, la tierra y el viñedo viejo del que proceden. El seguimiento diario de la vid, situada en una de las zonas más altas, ha sido una de las claves para poder romper con el concepto de garnacha que se tenía hasta ahora y con el que se busca crear «un nuevo estilo de vida».

«En Bodegas Aragonesas tenemos como paradigma estar innovando continuamente. Dentro de esa actitud, hace algunos años nos planteamos elaborar vinos de garnacha pensando en un nuevo estilo, vinos con un gran potencial aromático y mucho más sutiles y elegantes. Una garnacha que permitiera a nuestros clientes disfrutar de la variedad en una nueva dimensión, como si se tratara de pasar del arte del retrato al arte abstracto, una nueva evolución utilizando los viñedos más viejos. 

Queríamos demostrar con esta iniciativa que con la garnacha se pueden alcanzar metas increíbles. 

    Después de tres años inmersos en este proyecto, conseguimos obtener los resultados esperados en la cosecha de 2019, siendo un orgullo para todos los integrantes de Bodegas Aragonesas», esta es la visión y la opinión del director general de Bodegas Aragonesas, Enrique Chueca. 

    El nuevo Nabulé procede de viñedos seleccionados de garnacha, de más de medio siglo, ubicados entre 500 y 600 metros de altitud. La vendimia se realiza manualmente y el equipo técnico lleva a cabo controles de maduración minuciosos para determinar el momento óptimo para su recolección.

    La elaboración es totalmente tradicional y la extracción del mosto se caracteriza por suaves remontados. El vino permanece en depósito durante 3 meses, pasando después a crianza en barrica nueva de roble francés de 500 litros. Los tres enólogos de la bodega -Javier Vela, Javier Baselga y Fernando Ballesteros- han realizado catas periódicas para determinar el momento óptimo de embotellado.

      Debido a la peculiaridad de las parcelas de donde procede este vino y del «minucioso trabajo realizado», tanto en viñedo como en bodega, se ha conseguido «un producto singular, sutil y elegante, donde prevalece el carácter terroir». 

      “Un producto singular, sutil y elegante, donde prevalece el carácter terroir”

      Es un vino muy aromático, con fresas intensas, largo y persistente que ha estado 8 meses en barricas de 500 litros de roble francés tostado bajo. Con una potente imagen, su producción anual es de 15.000 botellas y su comercialización se hará en tiendas especializadas. El precio por botella es de 29 €. 

      bodegasaragonesas.com

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