Tienda Forte de Madrid, un equilibrio de sentimiento y geometría

La visión del conjunto muestra una unicidad envolvente y se desprende un sentimiento de austeridad dulce y frívola.

Fotos: Danilo Scarpati

La materia moldea la atmósfera y la impregna, en una ósmosis continua que define el entorno. una gramática reconocible de superficies, tratamientos, colores une los diferentes espacios, nacidos del diálogo creativo entre giada forte y robert vattilana, pero la narración adopta una métrica y tono diferentes, dictados por el genius loci. La inauguración de la nueva tienda de Madrid, en el 72 de Claudio Coello, es la oportunidad para un ejercicio de restricción que toca cuerdas brutales sin dejar de lado la poesía y la delicadeza femenina.

El eclecticismo que constituye la firma de Forte_Forte está cargado con una energía sensual polarizada en el equilibrio entre lo masculino y lo femenino, entre las curvas y los ángulos y la geometría y el sentimiento. La austera solemnidad de la capital española, con su rigor nórdico de primeras completamente ajeno a la cultura mediterránea de la región, instiga y actúa como telón de fondo.

Amplia y espaciosa, la tienda se extiende sobre ciento veinte metros cuadrados, a la que se accede por una puerta de latón en la esquina, cuadrada e irregular con una manivela circular de piedra verde iraní. Siete ventanas dan a la calle creando un luminoso diálogo entre el exterior y el interior, pero es sin duda el gran pilar central, blanco y escultural, que penetra en el techo y se abre en un haz de nervaduras, prácticamente como una inflorescencia abstracta, el que domina el ambiente y dicta el ritmo arquitectónico.

A partir de este elemento central, la irregularidad se convierte en armonía. El suelo está hecho de grandes baldosas de piedra gris de diferentes texturas y pequeños insertos de mármol verde y líneas de latón; el amplio muro trasero es una sucesión de capas de yeso tratadas a mano. Incluso la alfombra de color rosa polvo del centro de la habitación sigue una geometría irregular, al igual que el bloque rosa brillante del hueco de la escalera que asciende dinámicamente hasta el techo y que lleva a la planta súperior: ciento sesenta metros cuadrados, parcialmente dedicados al almacén.

Una desarmonía estudiada de colores, formas y materiales impregna al proyecto. Las líneas nítidas con un sabor brutal, que se encuentran en las butacas cubiertas de pan de oro con cojines de cuero perforado y en las mesas de piedra gris que muestran la presencia de fósiles antiguos en su textura, contrastan con las formas redondeadas decididamente femeninas: los probadores provistos de cortinas doradas rodeados por una jaula de barrotes de latón, a los que se puede acceder a través de unas puertas batientes macizas, también de latón, permiten entrar en un ambiente de color aguamarina que envuelve y abraza con un sentido de intimidad aterciopelada; el banco monolítico semicircular con cojín de cuero; la caja escultural de piedra verde iraní de perfil sinuoso; los elementos de exposición de cerámica.

El latón tratado a mano, al igual que todos los demás materiales y, por tanto, vivos, y calurosos, es el signo caligráfico recurrente en la gramática material de Forte_Forte que dibuja la línea de las perchas, el perímetro de los espejos, los ojos de buey de los vestuarios y la lámpara. Estos mismos contrastes de geometría y espontaneidad se encuentran en las presencias vegetales: plantas de strelitzia nicolai, monstera deliciosa, alocasia macrorrhiza y ficus lyrata. La acumulación de sensaciones y situaciones se destaca mediante las pinturas de laurie maun y las esculturas de kalou dubus, sinuosas y femeninas, y las cerámicas de ettore sottsass para bitossi, asertivas y masculinas.

www.forte-forte.com

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