Tren cremallera del Achensee.

Pura nostalgia tirolesa.

TEXTO Y FOTOS: SERGI REBOREDO

El ferrocarril del lago Achensee, inaugurado hace más de 135 años, es uno de los pocos ferrocarriles cremallera de ancho métrico que todavía funciona con locomotoras de vapor.

El tren sale de la estación de Jenbach y asciende por el valle del Inntal hasta llegar al lago Achensee, el más grande del Tirol, rodeado de prados repletos de flores en primavera y de bosques frondosos nevados en invierno.

La línea, con pendientes de hasta el 16%, utiliza un sistema de cremallera de Riggenbach para sortear las subidas más pronunciadas al principio del recorrido, desde las estaciones de Jenbach hasta la de Eben, lugar en el que, la locomotora se desengancha de la cola y se incorpora en la posición de cabeza para funcionar en modo tracción hasta la última estación de Seespitz, a los pies del lago Achen. Aquí la locomotora, vuelve a desengancharse para colocarse de nuevo al frente y emprender el viaje de vuelta de Eben a Jenbach. La línea férrea únicamente funciona desde principios de mayo hasta finales de Octubre.

Casi un siglo y medio de historia.

El 1 de agosto de 1888, Su Majestad el emperador Francisco José I del Imperio austrohúngaro dio su consentimiento para la construcción de un ferrocarril desde Jenbach hasta Achensee. La construcción estuvo a cargo de la empresa Soenderop de Berlín, que completó la línea para su inauguración oficial el 8 de junio de 1889. La línea ferroviaria no llegaba hasta el lago, sino que finalizaba unos 400 metros antes de llegar al embarcadero, desde donde partían los barcos a vapor, en la parada de Seespitz. Desde aquí, se construyó una pista por la que se transportaba el equipaje de los pasajeros y la carga desde el tren al barco y viceversa, pagando un cargo adicional.

En 1916, la administración militar austriaca reconstruyó la línea de tranvía para que tuviera ancho de vía métrico. Se construyó una nueva estación para que tanto la parada de tren como la de barco estuvieran prácticamente unidas.

A partir de la Segunda Guerra Mundial

Durante la Segunda Guerra Mundial, el ferrocarril transportó el mayor número de pasajeros. Tras el fin de las hostilidades, la línea comenzó a transportar gran cantidad mercancías y materiales, sobre todo madera de los bosques del lago Achen. En 1950, la empresa Tirol Waterskopie adquirió la mayoría de las acciones de la empresa ferroviaria, y a su vez las transfirió a los pueblos de Achenkirch, Maurach y Eben en 1979. Con el apoyo de esta empresa y de los gobiernos del estado federado y federal, se rehabilitó el ferrocarril. Estos pueblos se convirtieron en los principales accionistas desde 1991.

El 16 de mayo de 2008 fue un día fatídico para este ferrocarril, ya que su depósito de locomotoras en Jenbach se incendió. La locomotora número 1 resultó gravemente dañada, así como el depósito. En la temporada de apertura de 2009, al año siguiente, tanto el depósito como la locomotora ya habían sido reconstruidos.

El 25 de marzo del 2020 pasó a la historia como otro de los días negros. Achenseebahn AG tuvo que solicitar la declaración de insolvencia ante el Tribunal Regional de Innsbruck debido a que el estado federado del Tirol le negó más apoyo financiero, teniendo que echar a la calle a todos sus empleados. Por suerte, se puso en servicio de nuevo a finales de abril de 2022 tras unos años económicamente difíciles. Durante ese tiempo, se realizaron importantes inversiones, se renovó la infraestructura, y la gestión y la explotación pasaron a manos del Zillertalbahn.

Cabe destacar que desde 2022, el ferrocarril del Achensee está incluido en las listas de monumentos de la Oficina Federal de Monumentos de Austria. A finales de mayo de 2020 también se debatió la posibilidad de declarar el ferrocarril del Achensee como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, aunque nunca llegó a materializarse

Sus locomotoras de época.

En la inauguración del Achenseebahn en 1889 se adquirieron cuatro locomotoras de cremallera, que recibieron los números del 1 al 4 y los nombres Theodor, Hermann, Georg y Carl. Se construyeron en el año 1889 en la fábrica de locomotoras de Floridsdorf y eran del tipo Bzn2t, que significa que operaba con dos ejes acoplados, engranaje, motor de vapor húmero y dos cilindros. Llevaban los números de fábrica del 701 al 704 y también los nombres de pila de los cuatro principales accionistas.

La locomotora número 4 “Carl” se utilizó como repuesto en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial y, como consecuencia, quedó inoperativa. Hasta 2005, la empresa operó exclusivamente con las tres locomotoras restantes, que precisamente son las locomotoras de cremallera más antiguas de Austria. En 2005, la locomotora número 4, parcialmente reconstruida a partir de algunas piezas antiguas y de repuesto, se puso en servicio por primera vez. Sin embargo, todavía faltaban algunas piezas importantes, por lo que no puedo en un principio estar operativa para el servicio público. Tras el incendio del 16 de mayo de 2008, que dañó la locomotora número 1, se trasladaron algunas de sus piezas a locomotora 4 en una reparación llevada a cabo durante 3 meses, que la dejó totalmente operativa. A finales de 2009, la locomotora 1 también se reconstruyó y se dejó operacional.

En la inauguración estaban disponibles siete coches de pasajeros 0-4-0RT de dos ejes. En 1889, la fábrica de vagones y carros, la fundición de hierro y metal Joh. Weitzer de Graz, construyeron cuatro vagones de verano abiertos (1–4), y en 1888, el Gaisbergbahn fabricó tres vagones cerrados. Los vagones 1 a 3 han estado en funcionamiento desde entonces. El vagón 4 se retiró en 1930 y posteriormente se desguazó. En 2008 se completó un vagón de repuesto, que utilizaba principalmente piezas de repuesto desechadas además de una caldera construida en Polonia.

En la actualidad se dispone de seis vagones, todos construidos por la empresa de vagones de Graz. Cuatro son abiertos y datan de 1889, y resto se construyeron años más tarde por la misma empresa. El convoy en la actualidad consta normalmente de un vagón cerrado y un vagón de verano abierto, además claro está de la locomotora. Por supuesto, desde el vagón abierto, es desde donde se toman las mejores fotografías.

El lago Achensee.

Este lago, ubicado entre los macizos Karwndel y Rofan, es uno de los lagos más hermosos de los Alpes. Cuenta con 133 m de profundidad, siendo el lago más grande del Tirol. Tiene una excelente calidad de agua, y una excelente visibilidad bajo el agua de hasta diez metros. Su temperatura es baja, como suele ocurrir en los lagos de montaña, y rara vez supera los 20 °C. Sus habitantes lo llaman «el mar del Tirol» debido a su tamaño y a las condiciones de viento ideales para navegantes y surfistas.

Hace dos o tres generaciones, remar los domingos era la actividad de ocio más popular en el lago Achensee. Hoy en día, son sobre todo los aficionados al deporte los que dan forma a la imagen del lago durante todo el año con sus veleros, cometas y tablas de windsurf. La razón de ello son las condiciones ideales del viento. Por la mañana suele soplar un ligero viento del sur y por la tarde sopla un fuerte viento del norte procedente de Baviera, lo que convierte los deportes acuáticos en el lago Achensee en una experiencia divertida pero exigente.

En los últimos años han surgido numerosos clubes de deportes acuáticos en torno al lago, que se ha convertido en un popular escenario de competiciones internacionales. Incluso se han celebrado campeonatos europeos y mundiales. Dado que el lago Achensee se encuentra en una reserva natural, no se permite el acceso a embarcaciones a motor que utilicen combustible.

En el lago Achensee se han construido a lo largo de los años numerosos edificios de gran belleza, entre ellos el imponente Grand Hotel Scholastika. En la orilla norte del lago, donde en la Edad Media se alzaba una aduana y más tarde un popular hostal, a finales del siglo XIX se inauguró el magnífico Grand Hotel, con torretas, ventanales, capilla, jardín de invitados y acceso directo al lago. Aquí se alojaron numerosos huéspedes ilustres, entre ellos el escritor Karl May. Sin embargo, una fatídica noche de octubre de 1913, por causas desconocidas, se produjo un incendio en el hotel que destruyó gran parte del inmueble.

Hoy en día, en ese lugar se encuentra el restaurante Scholastika, que ofrece a los comensales unas vistas preciosas y platos deliciosos con nombres tan interesantes como «Luna llena» o «Susurros del bosque».

Senderismo, de Gaisalm a Pertisau.

En Seespitz, a orillas del lago Achensee, se puede optar por continuar el viaje en un barco de la flota Achensee, que cuanta con seis paradas diferentes alrededor del lago, incluidos tres pueblos costeros. Para ello resulta interesante adquirir un ticket combinado tren-barco que lo hace aún más atractivo y económico.

Cuando hace buen tiempo, se puede tomar el barco hasta Gaisalm, donde comienza un hermoso sendero, nada complicado, que discurre por las orillas del lago Achensee hasta Pertisau. Gaisalm está situado en un hermoso paisaje, sobre una gran pradera de suave pendiente, a cobijo de altas paredes rocosas. Justo delante del embarcadero se ubica una especie de granja-restaurante que sirve unos estupendos platos combinados.

La ruta de senderismo discurre a lo largo de la orilla a través de los pastos alpinos por un sendero moderadamente fácil, y adecuado para niños. El hecho de que la ruta transite en muchos tramos a pie de lago la convierte en una bonita experiencia y permite incluso relajarse en alguna de las playas ubicadas junto al recorrido.

Teleférico de Karwendelbahn.

El teleférico de Karwendel transporta a los visitantes desde el centro de Pertisau directamente a la cima de las montañas de Zwölferkopf. La estación alpina a 1.491 metros de altura sobre el mar es un punto de partida ideal para realizar caminatas, excursiones por la montaña y rutas en btt. También es un destino muy popular para la practica del parapente.

Desde esta cumbre se inicia una ruta circular de senderismo ideal para descubrir animales salvajes alpinos como liebres, rebecos, ciervos y otros tantos, sobretodo es fácil verlos a primera hora de la mañana o a ultima de la tarde. Tiene una longitud de algo más de tres kilómetros y se puede recorrer tranquilamente en hora y media.

Algo más exigente es subir al Bärenkopf. Los excursionistas de montaña pueden acceder a través del Weißenbachkar a la cresta Stanser Joch a través del Weihnachtsegg (1.740  m sobre el nivel del mar) hasta Jenbach o hasta la Abadía de St. Georgenberg-Fiecht, que fue habitada durante siglos por el señor feudal de la región de Achensee. Uno de los lugares más hermosos del Tirol, según sus habitantes.

FICHA TÉCNICA

Salida: Jenbach

Llegada: Achensee

Distancia: 6,8 km.

Duración: 50 minutos

Restauración a bordo: No hay.

País: Austria

Tipo de tren: Vagones originales y restaurados.

Precio: 45€ (ida y vuelta)

Otros destinos: Zillertalbahn.


Más información: 
www.achenseebahn.at