En Sant Cugat del Vallès, una vivienda de 200 metros cuadrados distribuidos en tres plantas se transforma por completo gracias a una reforma integral de Trestrazos Interiorismo , liderada por la diseñadora Elena Navarro.
El resultado: un hogar sereno, funcional y lleno de luz, donde los espacios fluyen con naturalidad y la frontera entre interior y exterior se desvanece.

Un hogar que respira calma y continuidad
El proyecto parte de una premisa clara: crear un espacio fluido, donde cada estancia se comunique de forma orgánica, sin perder la intimidad ni el confort. La planta baja se concibe como un gran lienzo abierto que integra salón, comedor y cocina, potenciando la luz natural y la conexión visual con la terraza.
“La arquitectura interior debía transmitir calma, pero también carácter”, explica Elena Navarro. “Buscábamos que cada elemento dialogara con la luz y acompañara el día a día de quienes habitan la casa.”
Materiales que aportan calidez y coherencia.
La madera, el hierro, los lacados suaves y los textiles naturales componen la paleta de materiales de esta vivienda, donde los tonos piedra, neutros y grises se salpican de pinceladas caldera, granate y negro. La escalera central, completamente rediseñada, actúa como eje vertebrador de las tres plantas, combinando estética y funcionalidad para reforzar la fluidez visual del conjunto.
Espacios que se abren a la luz
En la planta baja, una estantería de hierro negro diseñada a medida da la bienvenida y marca el tono del proyecto: piezas funcionales, pero cargadas de intención estética. La luz natural se filtra a través de grandes ventanales que bañan el salón y prolongan su continuidad hacia la terraza principal, pensada como una extensión del interior.
Allí, una tarima continua y una cuidada selección de mobiliario y vegetación convierten el exterior en un espacio de convivencia y relax, ideal para disfrutar en familia o con amigos.



Primera planta: orden, personalidad y ligereza
La primera planta alberga dos dormitorios gemelos y un baño. Cada detalle está diseñado a medida para aprovechar al máximo la luz y el espacio: cabeceros en L que abrazan la cama, escritorios volados que refuerzan la sensación de ligereza y una gama cromática que combina neutros con acentos cálidos. Las obras de Marina Milá y las lámparas en tono caldera aportan vitalidad sin romper la armonía.
Planta superior: el refugio privado
El último nivel se convierte en un refugio de calma y diseño. Aquí, el dormitorio principal con vestidor, despacho y terraza se baña en luz natural, filtrada por una claraboya de madera de teca. La continuidad visual entre materiales —microcemento, madera y tejidos naturales— mantiene la coherencia estética del proyecto.
El baño en suite, con su mueble de lavabo suspendido y sus juegos de luces cenitales, refuerza la sensación de serenidad y equilibrio que impregna toda la vivienda.


Una casa que fluye con la luz
Cada rincón de esta vivienda en Sant Cugat del Vallès celebra la luz como elemento protagonista. La intervención de Trestrazos Interiorismo logra que la fluidez espacial y la conexión con el exterior definan una nueva manera de habitar: más orgánica, más coherente y más humana.

Ficha técnica
Tipo: Vivienda unifamiliar reformada
Ubicación: Sant Cugat del Vallès, Barcelona
Finalización: 2025
Estudio de interiorismo: Trestrazos Interiorismo
Diseñadora: Elena Navarro
Fases del proyecto: Reforma integral, interiorismo y decoración
Superficie: 200 m²
Alturas: 3
Espacios: Salón-comedor, cocina, tres dormitorios, cuatro baños, habitación auxiliar, despacho, vestidor y dos terrazas
Fotografía: Lupe Clemente








