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Valais Suizo, un slalom de emociones blancas.

Esquí de altura desde el mítico Cervino en Zermatt, la estación más alta de Europa, vertiginosos descensos en trineo por Verbier, Après-ski de lujo y glamour en Crans- Montana, o grutas y estatuas de hielo en Saas–Fee.
ZERMATT Valais Suizo
Texto y fotos: Pol Rosebud

Sin olvidarnos de hacer  senderismo por el glaciar Aletsch, Patrimonio de la Humanidad. ¡Un auténtico repoker de emociones en la nieve para todos los gustos te esperan en el Valais Suizo!

Sumergidos en plena época invernal, los amantes de la nieve buscan donde dar rienda suelta a su pasión en el arranque de 2024.

 

Y uno de esos lugares donde hacerlo, un auténtico ‘paraíso blanco’, queda muy cerca de nosotros, a tiro de lo que solemos llamar escapada ‘low cost’: El Valais Suizo.

 

Su privilegiada naturaleza, con casi medio centenar de picos que superan los 4.000 metros, varios glaciares y su orientación al sol, hacen de este cantón del suroeste de Suiza un escenario perfecto para la práctica de los más diversos deportes de invierno (esquí alpino, nórdico, snowboard, trineos, raquetas…) con el aliciente añadido, del ‘Snowpass Wallis’, un forfait válido para todas las estaciones del Valais.

Y para los menos activos resulta también un lugar ideal para el entretenimiento, jugando con la nieve o, simplemente, paseando sobre su majestuoso manto.

De todas las estaciones invernales con que cuenta el Valais hemos escogido cinco, por sus estilos distintos pero, a su vez, complementarios. Un apasionante repóker de emociones para deslizar nuestros sueños blancos.

¡Bienvenidos al Valais Suizo!

ZERMATT (Cervino) Valais Suizo

ZERMATT, A LOS PIES DEL MAJESTUOSO CERVINO

Es la joya de los Alpes suizos cuyo emblema es el mítico Cervino (Matterhorn, en alemán), un majestuoso pico en forma de pirámide de piedra convertida en icono del país helvético. Y a sus pies, agazapada en un coqueto valle rodeado de picos que superan los 4.000 metros, Zermatt, la estación de esquí con los remontes más altos de Europa, que llegan a los 3.820 metros.

Zermatt enamora no solo por la calidad de sus pistas sino por el encanto de una villa sin coches, donde solo circulan electrotaxis o carruajes de caballos, como en un cuento de hadas. Por sus blanquecinas calles transitan tanto meros paseantes como esquiadores, equipados para acceder a las pistas de sus tres zonas.

Sunnegga, con un funicular subterráneo que emerge de la nieve al llegar a su destino, desde el que se asciende a la cota Rothorn (3.103 m). Klein Matterhorn la más alta –hay que empalmar tres teleféricos para llegar– que suele elevarse por encima de los mantos de nubes rozando el cielo.

Además de un restaurante, esta área ofrece una original pista ‘skimovie’ –la 65- con dos cámaras que graban a los esquiadores. Segundos después, tras registrar el forfait, se puede analizar la bajada en skiline.cc y compartirla a través de Facebook o Twitter.

ZERMATT

Pero la zona más venerada es, sin lugar a dudas, la que se accede con el cremallera Gornergrat. Allí está su observatorio, un restaurante y un hotel, justo frente al Cervino, que alza altivo sus 4.478 metros.

 

Hay también una aldea iglú para quien desee experimentar la experiencia de dormir como los esquimales.

En total, Zermatt dispone de 360 kms de pistas con diferentes niveles; tanto en su lado suizo como en el italiano, accesible con el mismo forfait. Hay también un funpark-freestyle, el Gravity Park, para los surferos de nieve; y heli-skiing fuera pistas, con guías de montaña experimentados.

A diferencia de las ‘estaciones-dormitorio’, que se limitan a cumplir su función de albergues para esquiadores, sin mayor encanto, Zermatt invita a románticos paseos après-ski por sus calles engalanadas de neones y sus boutiques.

También es de obligada visita el Matterhorn Museum, para conocer la leyenda del mítico pico. Los foodies hallarán tentaciones culinarias como la exclusiva taberna-fondue Ferdinand, junto al hotel Cervo.

Y del 9 al 13 de abril, la posibilidad de disfrutar del Zermatt Unplugged, festival musical de rock acústico.

VERBIER Valais Suizo

VERBIER, MITOLOGÍA…¡Y ANIMADO NIGHTLIFE!

Verbier es la puerta de entrada a ‘Los 4 Valles’, el mayor dominio esquiable de Suiza, con más de 400 kms de pistas entre los 1.500 y los 3.330 metros de su techo, el glaciar Mont-Fort, con espectaculares vistas a otros colosos como el Grand Combin (4.314 metros).

Aunque, para ser justos, su nombre completo es Verbier-St Bernard ya que incluye la zona del mítico paso de montaña del Gran San Bernardo, por donde se peregrinaba hacia Roma; similar a nuestro Camino de Santiago. Allí fue fundado en el siglo XI un hospicio para viajeros y de allí provienen los legendarios perros de salvamento de montaña. Por ello, para hacer honor a la mitología, lo mejor es acceder a ella con el teleférico que parte de Le Châble (a pie de estación de tren) y ‘levitar’ diez minutos sobre el valle de Bagnes, donde se acomoda Verbier.

Además del esquí alpino, hay 48 kms para esquí de fondo y 155 kms para senderismo con raquetas, en la zona de Champex-Lac.

Otro de los alicientes, sobre todo para los no esquiadores, es la vertiginosa pista de 10 kms (la más larga de la suiza francófona) para practicar el descenso en trineo. Para ello, hay que tomar el telecabina de Savoleyres (2.354 metros) y lanzarse allí hasta La Tzoumaz, con un desnivel de 848 metros, quemando adrenalina.

VERBIER Valais Suizo

Terminada la jornada en pistas, su Centro Deportivo ofrece una relajante piscina climatizada, además de una pista de patinaje sobre hielo donde también se practica el curling, deporte invernal de moda en Suiza.

 

Una especie de petanca con pesadas piedras que se deslizan sobre el hielo mientras miembros del equipo barren delante con escobas para que llegue lo más cerca posible del círculo que hace de diana.

 

El shopping se articula en torno a la Place Central mientras que los amantes de la cultura no deben perderse Le Hameau, un barrio-museo que reproduce edificios típicos de la zona.

Al caer la noche, Verbier se ilumina de neones, no en vano es también conocida por su nightlife, la más animada del Valais, con bares de copas como el Farinet (Place Central, 6), un lounge-club con música en vivo; el Farm Club, discoteca del hotel Nevai; o el pub Mont Fort, donde ‘pinchan’ tecnopop hasta altas horas de la madrugada.

CRANS MONTANA Valais Suizo

CRANS-MONTANA, PURO GLAMOUR

Más que una estación de esquí es una auténtica una ciudad en la nieve donde los abrigos de piel compiten en protagonismo con los anoraks, y punto de encuentro de famosos, en su día,  como Alain Delon, Roger Moore, Gina Lollobrigida o Michael Schumacher.

Colgada de una ladera, nació de la fusión de dos núcleos rurales: Crans-sur-Sierre y Montana, de ahí su nombre. Una estación situada a 1.500 metros, a la que puede accederse en coche, bus o funicular desde Sierre.

Sus cuatro lagos integrados en ella sirven para orientarnos entre sus nevadas calles. Junto al lago Grenon está el estadio d’Ycoor, con una pista de patinaje sobre hielo que recuerda a la del Central Park neoyorquino. Y lo que en verano es un prestigioso campo de golf –diseñado en su día por Severiano Ballesteros– se transforma en invierno en el FunPark Bibi (lago Long), donde los niños se divierten con el snowtubing (descenso en grandes pneumáticos), la tirolina o se inician en el esquí.

A través de telecabinas se llega rápido a sus cuatro áreas de esquí. La mayor es Cry d’Er, cuya cota máxima es Bella Lui (2.545 m).

CRANS MONTANA

Les Violettes permite acceder al glaciar Plaine Morte, con pistas para novatos… pero también uno de los descensos más apasionantes de Suiza: ¡12 kms y un desnivel de 1.500 m!

 

También tiene dos circuitos para practicar el esquí de fondo, de 6 y 12 kms. Y Aminona tiene una pista para descenso en trineo de 6 kms.

Tras una activa jornada en pistas nada mejor que relajarse en un wellness, como los de los hoteles Pas de l’Ours, o Crans Ambassador, 5 estrellas con piscina climatizada de 16 m. Ya a punto para el après-ski más glamouroso, vale la pena dar una vuelta por la Rue du Prado (Crans), una tentadora calle en curva que recuerda al Rodeo Drive de Los Ángeles, inmortalizado en el cine por ‘Pretty Woman’, donde cohabitan grandes firmas como Custo, Hermès, Chopard, Mont Blanc, Louis Vuitton o Chanel.

El ocio nocturno discurre en lugares como su animado Casino (Montana), la bolera del Bowling Bar, en el lago Grenon (Montana) o el Club de Bridge del hotel Royal (Montana), donde cada tarde, a partir de las 15.00, organizan partidas libres.

SAAS FEE Valais Suizo

SAAS FEE Y SU FASCINANTE GRUTA GLACIAR

Vecina de Zermatt –está en un valle contiguo– Saas Fee es otra estación gestada alrededor de una villa conocida como ‘la perla de los Alpes’ que –como Zermatt– aun conserva como reliquias del pasado los ‘stadel’, similares a nuestros hórreos, que servían de graneros para guardar la comida.

Sus calles no tienen nombre pero es fácil orientarse siguiendo la principal vía, que la cruza de este a oeste. En su corazón está la Dorfpatz, sede del ayuntamiento y la iglesia, construida en 1963, con un campanario cuya forma simboliza las dos manos juntas de los creyentes.

También al igual que Zermatt, Saas Fee tiene su coloso protector, el Dom, de 4.545 m.

 

Uno de los grandes atractivos de la estación es el Eispavillon, su gruta de hielo, la más grande del mundo, junto al glaciar Allalin.

 

En sus más de 5.500 metros cúbicos hay diversos pasadizos, una capilla, llamativas estatuas de hielo e incluso dos toboganes que hacen las delicias de los niños.

El pabellón de hielo se reformó en 2016 para incluir una escenificación de aludes con efectos de luz y una impresionante onda expansiva que se percibe en todo el cuerpo.

SAAS FEE

En la entrada de la gruta está el restaurante giratorio más alto del mundo, a 3.500 metros de altitud: el Tournant Allalin. Hasta allí se llega enlazando el telecabina Alpin-Espress con el funicular subterráneo Felskinn.

Junto al punto de partida del Alpin-Express un notable griterío delata la presencia de algo que se intuye apasionante: El Feeblitz, especie de montaña rusa con vagonetas individuales que descienden sobre un serpenteante circuito de raíles de 900 m., con giros y repechos entre abetos.

Los no practicantes del esquí alpino pueden disfrutar de la nieve con sus 20 kms de senderos nevados, los 8 km de una pista de esquí de fondo, ir en trineo de Kreuzboden a Saas-Ground a través de un camino de 11 kms, o deslizarse por el snowtubing del cercano Saas-Ground.

SAAS FEE

Otros alicientes más allá del esquí son una vía ferrata a través de la garganta del río Vispa, con escaleras y puentes colgantes; o la sorprendente zona de curling, sobre una pista de patinaje sobre hielo. Y para quienes prefieren el relax, Saas Fee dispone de un centro deportivo cubierto, con piscina de 25 metros, hidromasaje, zona de juegos, pistas de tenis y de badminton.

Otra opción es el Aqua Allalin, con sus 1.900 m2 donde disfrutar del agua con todos los sentidos tras una intensa jornada en la nieve.

BETTMERALP (glaciar Aletsch) Valais Suizo

BETTMERALP, LA PUERTA AL GLACIAR ALETSCH

La estación de tren de Betten es la vía de acceso a Bettmeralp, la coqueta villa alpina que supone la más majestuosa puerta de entrada al glaciar Aletsch, Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco desde 2001.

 

Se trata de una lengua de hielo de 23 km con una anchura media de 1.800 metros y una superficie de 100 km2 cuya gestación nace en la Jungfrau.

 

Al igual que en Verbier o Crans-Montana, el acceso debe realizarse vía aérea, a través de un vertiginoso teleférico que asciende hasta los 1.950 metros, donde aparecen diseminadas un centenar de casitas que parecen sacadas del cuento de Heidi. Y entre ellas, un centro deportivoSportszentrum– con piscina climatizada, fitness y dos pistas de tenis.

También hay una pista de patinaje sobre hielo y una curiosa iglesia católica, St Michael. A su lado, el snowgarden es ideal para que los niños jueguen con la nieve. Los más atrevidos pueden emular a Tarzán en el parque de cuerdas Baschweri, con seis circuitos.

BETTMERALP Valais Suizo

Desde la villa parte otro telecabina, Bettmerhorn, que asciende hasta la cota 2.647 metros, donde hay un restaurante panorámico. Justo al lado, por una pequeña senda, se llega hasta el mismísimo glaciar Aletsch, que irrumpe majestuosamente ante las atónitas miradas de los visitantes.

Tras las fotos de rigor para el recuerdo, los amantes del senderismo nevado tienen ante sí diversos caminos en los que no es necesario proveerse de raquetas de nieve, por lo que son aptos para todo tipo de personas. Uno de los senderos más bellos –entre paisajes semilunares sin dejar de ver el Aletsch– es el que lleva a la cercana villa de Riederalp (1.925 metros) donde, por la noche, sorprende un camino iluminado de una hora, para románticos paseos.

Y como guinda, el snowpark de Bettmeralp, con sus saltos, curvas peraltadas, fun-tube, o una half-pipe de 130 metros de longitud y 3 metros de altura máxima.

 

Sin lugar a dudas, el Valais suizo tiene de todo para disfrutar del invierno blanco con los cinco sentidos… en una nieve 5 estrellas.

Glaciar Express: un paseo alpino sobre raíles por el Valais Suizo

El Valais tiene también una atracción invernal lúdica sobre raíles: el Glaciar Express, justamente calificado como “el tren rápido más lento del mundo”. Y es que, al subir a él, lo que importa no es tanto el llegar al destino como la belleza del trayecto en sí.

 

Una ruta de ocho horas para cubrir los 290 kms que separan Zermatt de Saint Moritz, viendo pasar tranquilamente la vida entre pueblos, valles y lagos a través de 91 túneles y 291 viaductos, subiendo y bajando montañas.

 

Todo ello, con el placer de disfrutar durante el viaje de una comida suiza o tomar una grapa tirada con fotogénica destreza por sus camareros, como nuestros escanciadores de sidra.

El tren parte de los 1.604 kms de Zermatt y desciende hasta Brig (670 m) para volver a subir por el valle del Ródano hasta llegar al túnel de Furka-Basis, un viaje en la oscuridad a través de las montañas de unos 20 minutos, el tiempo que se tarda en recorrer sus 15 kms hasta volver a ver la luz.

Ruta GLACIAR EXPRESS

El techo de la ruta es el Oberalpass (2.033 m), desde donde se vuelve a descender hasta Chur, la ciudad más antigua de Suiza, con un bellísimo casco antiguo medieval. Allí nació H. R. Giger, el mundialmente reconocido creador de efectos especiales del cine, como el monstruoso ‘Alien’ de Spielberg.

 

Pero el lugar más impresionante es el viaducto de Landwasser, ya próximo a Saint Moritz. Una atrevida curva de 130 metros sobre cinco arcos con una caída de 65 metros.

 

También resulta fascinante el tramo de la línea Albula, entre Preda y Bergün, donde se suceden casi ininterrumpidamente seis viaductos, tres túneles en espiral y dos helicoidales para superar un desnivel de 400 metros. Esto le valió en 2008 el ser declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco.

La llegada a Saint Moritz nos deja en otra estación de gran pedigrí dentro del famoseo mundial.

Ruta GLACIAR EXPRESS
Ruta GLACIAR EXPRESS

Región de grandes vinos…¡y gastronomía!

Aunque el motivo primordial de visitar el Valais sea disfrutar de la nieve, este cantón suizo permite también otro tipo de goce más sensorial y sibarita: el gastronómico.

Y es que se trata de la mayor región vitícola del país, gracias a los campos de cepas que se desploman por todo el soleado Valle del Ródano en sus escarpadas pendientes. Su cultivo fue instaurado por los romanos y cuenta actualmente con unas 5.200 hectáreas (un poco menos que la española zona de Rueda) que producen unos 45 millones de litros de vino, con 49 diferentes variedades de cepas, entre ellas Pinot Moir, Chasselas o Gamay.

La cepa más cultivada (desde hace cuatro siglos) es el Petite Arvine (o Silvaner en lugares como Alemania o Alsacia), una uva blanca muy delicada, ligeramente dulce, de gran calidad, de maduración tardía.

Otras variedades de blancos son el Fendant, o el afrutado Muscat. Entre los tintos cabe resaltar el Humagne Rouge, con aroma de frutos silvestres, y el Cornalin, ideal para carnes. También cabe destacar una deliciosa rareza, la uva Rèze, conocida como el ‘vino del glaciar’ porque reposa junto al de Val d’Anniviers y es como el ‘Jerez’ de los vinos valesianos.

En la localidad de Sierre, cerca de Crans-Montana, hay un interesante Museo de la vid y el Vino del Valais, ubicado en un caserío con 400 años de antigüedad, la Zumofenhaus, y también una ruta temática de 6 km que lleva hasta el Château de la villa.

 

El Valais atesora también una sabrosa gastronomía

Entre sus platos más típicos destacan la Cholera (pastel de verduras y carne) y la Croûte au fromage (rebanada de pan tostado con queso).

Sin olvidar sus dos grandes especialidades: la raclette, con queso fundiéndose a fuego lento hasta formar una masa cremosa que se mezcla con ‘gschwellti’ (patatas cocidas sin pelar), y la fondue, en la que suelen mezclar dos deliciosos quesos de la Suiza francófona como son el Gruyere y el Emmental.

GUÍA PRÁCTICA DEL VALAIS SUIZO

COMO IR

En avión, la compañía suiza Swiss Airlineswww.swiss.com, vuela a diario de Madrid y Barcelona a Ginebra. Allí coger el tren que, vía Laussanne y Montreux, bordeando el lago Leman, llega hasta las cinco estaciones del Valais.

 

DÓNDE DORMIR

En Verbier, La Rotonde, de estilo chalet alpino, es muy acogedor y céntrico (cerca del telecabina de Médran), con un restaurante de cocina francesa, Le Millenium.

En Crans-Montana, el Art de Vivre, sector Montana, es una invitación al buen vivir, relajante y con bellas vistas.

En Zermatt, el Walliserhof, en la calle principal, a 5 minutos de la estación, es un 4 estrellas centenario con dos restaurantes, lounge y mini-wellness.

En Saas-Fee, el hotel du Glacier, un 4 estrellas de estilo colonial construido hace mas de cien años, con zona wellness y vistas al glaciar Allalin.

En Bettmeralp, el hotel Alfrieden, de ambiente familiar, está situado junto al telecabina principal de la villa.

 

DÓNDE COMER

En Verbier, Le Caveau, en la Place Centrale, está especializado en raclettes y fondues de queso y carne.

En Crans-Montana, La Rhapsodie, sector Montana, un clásico de alto nivel culinario amenizado al piano por Helmut; o Le Partage, en el Aïda Hotel & Spa, que propone un viaje sensorial culinario.

En Zermatt, GramPi’s, ofrece cocina italiana, excelentes pizzas… y la disco The Cavern en sus bajos.

En Saas-Fee, el Drehrestaurant, en la cima del glaciar Allalin, es el restaurante giratorio más alto del mundo (3.500 metros) y su carta es de cocina suiza tradicional.

En Bettmeralp, el restaurante panorámico Bettmerhorn. Los jueves-noche hay una cena especial a base de raclette, con música tradicional en vivo y posterior descenso esquiando con antorchas.

MÁS INFORMACIÓN

Suiza Turismo:  www.myswitzerland.com 

Turismo del Valais:  www.valais.ch

Turismo de Verbier: www.verbier-st-bernard.ch

Turismo de Crans-Montana: www.crans-montana.ch

Turismo de Zermatt: www.zermatt.ch

Turismo de Saas-Fee: www.saas-fee.ch   

Turismo de Bettmeralp: www.bettmeralp.ch

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